Diana es nombre de mujer

octubre 17, 2016 en Artículos por No más violencia de género

 

diana

Susana Gisbert (@gisb_sus)

Que nadie se equivoque. No tengo intención alguna de escribir sobre el terrible suceso de la desaparición de una joven que responde a ese nombre y del que constantemente nos asaetan con noticias, por más que no haya nada nuevo que contar. Tampoco con este título pretendo hacer tener la más mínima falta de respeto por un nombre de mujer que adoro, que es el de mi madre, el de mi hermana y el que estuvo a punto de llevar mi hija.

Pero diana es también el punto central de un blanco de tiro, según una de las acepciones del Diccionario de la Real Academia. Y ahí es donde precisamente adonde iba. Y adonde no me gustaría tener que ir.

No pasa un solo día sin noticias donde las mujeres seamos el blanco del machismo y la “atapuerquez” de determinados hombres, cuando no directamente víctimas de un delito, relacionado los más de los casos con el sexo en la peor de las formas posibles. Y ojo. Puntualizo, digo y repito que se trata de determinados hombres. No de “los hombres” ni de “todos los hombres”. Que por suerte, hay muchos a los que repugnan estas cosas como a la que más.

Dos jugadores de fútbol difundiendo un vídeo de contenido íntimo sin contar, por descontado, con aquélla a la que grabaron. Se monta un buen escándalo, aunque una no llega a saber bien si por su conducta, reprobable de todo punto, o porque eran futbolistas. Los balompédicos muchachos se disculpan. O eso dicen, porque hacen referencia al mal causado al club, a la ciudad y a los aficionados. Tal cual. Nada para la mujer. ¿cómo vamos a comparar el orgullo herido de los aficionados al deporte rey con el mal causado a una mujer expuesta a la vista de todos? Acabáramos. Y sí, ya sé que parece una broma de mal gusto, pero jamás bromearía con un tema tan serio.

Para acabarlo de arreglar, la reacción. Mensajes que les felicitan y exaltan por pedir disculpas y, lo que es peor, otros que dicen que no tenían razón alguna para hacerlo. Entre ellos el de un periodista deportivo.

No doy crédito. Y recuerdo que, no hace tanto, en un campo de fútbol, se jaleaba a un jugador imputado por maltratar a su novia y se la insultaba a ella, sin que nadie en ese estadio se levantara y se marchara o manifestara la más mínima indignación. También entonces se habló del daño al club, como si eso fuera lo más importante del mundo.

Y no es lo único. Por otra parte, seguimos conociendo las barbaridades que se decían el grupo de whatsapp de quienes están siendo investigados por una violación en los sanfermines, y parece que por otra jactándose de ello, y con su corifeo dándole ánimos. Me sigo quedando sin palabras. O al menos, sin palabras que no traspasen abiertamente los límites de la educación y las formas que me inculcaron desde pequeña.

Mientras tanto, allende los mares, el candidato a la presidencia del país más poderoso del mundo se ve obligado a pedir perdón, forzado y a regañadientes, por unas expresiones que vertió a micrófono abierto hace la friolera de diez años y que dejan bien claro lo que piensa de las mujeres y cuál es su modo de tratarlas, como meros objetos a su servicio, de usar y tirar para satisfacer sus más bajos instintos, y con un tufo asqueroso de desprecio hacia el sexo femenino. Disculpas cuya sinceridad pone en duda el hecho de que lleguen con una década de retraso y motivadas por el temor de que peligren unas expectativas que espero que no se cumplan.

Los ejemplos se multiplican. Las mujeres, o mejor dicho, su cuerpo, se pone en la diana imaginaria que usan todos los machistas para lanzar sus dardos repugnantes. Unos dardos cuyo veneno se expande y contamina todo lo que toca.

¿Hasta cuándo vamos a soportar estas cosas sin plantarnos? No son chistes, ni anécdotas, ni chascarrillos. Son algo más profundo. La semilla que a base de regarla mirando hacia otro lado, acaba germinando en esa cifra de muertes por violencia de género que sigue aumentando sin parar. La última, hace apenas unos días. Esa cifra que debería abochornarnos a todos. La cifra de la vergüenza.

Y encima, sin filosofía impura para analizarlo…


Artículo original publicado en InformaValencia.

Perfil oficial de la Asociación No Más Violencia de Género "José Antonio Burriel", por la erradicación de la violencia contra las mujeres.