El no es no

agosto 11, 2016 en Artículos por No más violencia de género

Introducción por José-Antonio Burriel al reportaje “El NO es NO” del pasado 7 de agosto en El Mundo, y el propio reportaje. el no es no

Un reportaje que nos pone ante los ojos las normas legales que, en distintos países, marcan los límites para la consideración de un abuso sexual como violación.  Y el centro es el consentimiento de la víctima; es decir, cuándo se puede considerar que la víctima ha consentido el acto sexual.

Y el titular me parece significativo: EL NO ES NO. ¡Porque cuando la mujer dice NO…es NO! Y en determinadas circunstancias no cabe defenderse de la acusación acudiendo a un hipotético consentimiento –un SÍ- de la mujer –edad, condiciones, etc.-. Y las normas señalan los límites para aceptar el consentimiento de la mujer.

Pero, aun siendo interesante el resumen-reportaje, me planteo una cuestión: la interpretación que del NO de la mujer hace el machismo. ¿Cómo va a decir NO la mujer a cualquier requerimiento del hombre? Porque la mujer es sujeto de dominación, porque la mujer es inferior al hombre, porque  la mujer esta al servicio y disposición del hombre… ¡un NO es impensable para quien es objeto, sierva, inferior!

Y si en ocasiones la mujer dice NO, el machista lo interpreta rápidamente: quiere decir SÍ, aunque pronuncie NO. ¡Cómo va a atreverse a oponerse a los deseos, órdenes o requerimiento del machista dominador!

Y no debemos detenernos en el “NO ES NO” ante el abuso sexual. Hemos de ir más allá. Hemos de ir hasta la consideración última del pensamiento machista: la mujer es inferior al hombre. Y el machista “educa a la mujer” –humillación, desprecio, violencia psicológica o física- para que no se oponga, para que no sea libre en sus decisiones o acciones. Y el NO ES NO o el SÍ ES SÍ

Cuando la mujer es verdaderamente libre, cuando es considerada igual en todo.

Y la “cosificación” –la mujer objeto sexual para el hombre- que nos ofrecen anuncios, modas, programas televisivos, etc. contribuyen, y lo hacen con profusión, a que el NO ES NO quede diluido, desdibujado, inexistente. Y no solo en lo que se refiere al sexo, también en todas las manifestaciones de la mujer como persona. ¡Lo es, pero lo es en desigualdad, lo es bajo la dominación del hombre! Así lo piensa el pensamiento machista que está presente en nuestra sociedad.

A continuación os dejamos el artículo publicado en el diario El Mundo, por María Hernández y Patricia Tejero, el 7 de agosto de 2016.

La ‘cultura de la violación’: ‘No es no’… mientras la ley lo permita

Las denuncias se suceden de un punto a otro del planeta: las agresiones sexuales en las Navidades de Colonia (Alemania), la adolescente violada por varios jóvenes en Veracruz, la adolescente violada por decenas de hombres en una favela de Río de Janeiro, las decenas de agresiones en los sanfermines de Pamplona…

No se sabe cuál fue el origen de esta lista de ataques sexuales ni cuándo llegará a su fin -si llega-. Lo que está claro es que se trata de un problema tan palpable que en muchos países se habla de una ‘cultura de la violación’, una cultura en la que la violación es un problema social y cultural aceptado y normalizado por la concepción social de género, sexo y sexualidad.

La ausencia del “no” no significa “sí”, pero en pleno siglo XXI es necesario una ley para dejarlo claro. Por esta razón el Bundestag (parlamento germano) acaba de aprobar una nueva norma, bautizada por los medios como la ley del “No es no”, según la cual la negativa expresada por la víctima será suficiente para considerar la agresión como delito. La norma alemana también amplía la definición de violación respecto a la que manejaban antes.

Puede parecer una obviedad, pero no lo es. “Una violación es una violación”, pensará el lector. Pero no. Cada país entiende de manera diferente qué actos violentos pueden ser considerados violación y cuáles no y, por tanto, cada país da un tratamiento penal y judicial diferente al posible delito.

‘No es no’… mientras la ley lo permita.

El uso de la fuerza, la conciencia de la víctima, si hubo o no hubo penetración o la edad son factores que determinan la calificación. Respecto a éste último, por ejemplo, hay países que consideran delito cualquier relación sexual mantenida con alguien menor de edad, independientemente de su consentimiento. Otros establecen una edad mínima a partir de la cual el sexo puede ser consentido -la mayoría sitúa el umbral entre los 15 y los 18 años-. En España, el límite se fija hasta los 16 años, después de que la reforma del Código Penal anterior que la rebajaba a los 13.

La disparidad es tal que varias organizaciones han propuesto que se adopte unadefinición internacional común y uno de los conceptos que se contempla como referente es el que maneja Amnistía Internacional (AI), que establece: “El derecho humano a la igualdad y la no discriminación en el disfrute de la integridad física y mental exige que se dé igual peso al consentimiento libre y pleno al contacto sexual por las dos partes o todas las que intervengan en dicho contacto, implique o no dicho contacto la penetración. El uso de la fuerza, de la amenaza de la fuerza o la coacción por el perpetrador imposibilita que la víctima ejerza su derecho a la integridad física y mental y, por tanto, su autonomía sexual”.

Mientras gobiernos, organizaciones sociales e instituciones se ponen de acuerdo, seguirán imperando las diferencias entre unos países y otros.

España e Italia

En España, por ejemplo, se consideran agresión sexual los casos en los que se use la violencia o intimidación contra la libertad sexual de la victima. El artículo 179 del Código Penal va más allá y establece que la agresión pasará a ser considerada violación “cuando se introduzca algún miembro corporal o externo por alguna de las vías bucal, anal o vaginal”.

Italia, por su parte, penaliza los daños a la integridad física de una violación y también sus efectos psicológicos y unifica todas las acciones que se pueden cometer en una agresión bajo el término ‘violencia sexual’.

De esta forma, el país transalpino reconoce legalmente las devastadoras consecuencias psicológicas que derivan de una agresión sexual. Unas consecuencias que pueden llegar a ser dramáticas, como demostró el caso de lajoven holandesa que pidió que le aplicaran la eutanasia a raíz de un ataque sexual del que consideró que nunca se recuperaría.

Reino Unido

En el Reino Unido se considera que un hombre comete violación si penetra intencionadamente con su pene la vagina, la boca o el ano de otra persona, hombre o mujer, sin el consentimiento de esa persona o si son menores de 13 años, ya que estima que los jóvenes menores de 12 años no son legalmente capaces de dar su consentimiento a cualquier actividad sexual.

De acuerdo con esta definición, sólo el hombre y no la mujer puede ser acusado de violación -a ella en todo caso se le imputaría el delito de colaborar en el ataque sexual- y sólo la mujer y no el hombre puede ser considerada víctima (aunque los varones también sufren este tipo de agresiones).

Estados Unidos

En Estados Unidos cada estado aplica sus propias normas. Sin embargo, laAdministración Obama introdujo en 2012 un cambio en la definición judicial a la que se acoge el FBI para sus investigaciones. Desde 1929 se entendía que la violación sólo existía cuando había resistencia física y cuando la víctima era una mujer. En 2012, el Departamento de Justicia estableció como tal agresión “la penetración, por leve que sea, de la vagina o el ano con cualquier parte del cuerpo u objeto, o penetración oral por el órgano sexual de otra persona, sin el consentimiento de la víctima”.

La modificación introducía además los supuestos en los que la víctima haya sido violada bajo los efectos del alcohol o las drogas y en los que es menor de edad o sufre una incapacidad física o psíquica.

México

Los ataques sexuales y su impunidad son uno de los principales problemas sociales a los que se enfrenta México.

El Código Penal mexicano determina como violación cualquier violencia física o moral que implique la cópula con otra persona sin su voluntad. También considera violación cuando se “introduzca por vía vaginal o anal cualquier parte del cuerpo, objeto o instrumento diferente al miembro viril, por medio de la violencia física o moral, sea cual fuere el sexo del ofendido”. En el reglamento se hace además referencia expresa a las agresiones a menores de 15 años y a quienes están privados de razón o sentido.

Pese al férreo carácter de la ley, México es uno de los países de América Latina donde más agresiones sexuales se producen, una situación auspiciada por la falta de sanción real y por la desprotección de las víctimas.

Según datos recogidos por la Comisión Ejecutiva de Atención a las Víctimas(CEAV), entre 2010 y 2015 se cometieron 2.900.000 agresiones de este tipo en el país, pero el 94% de ellas ni siquiera fueron denunciadas.

En otras ocasiones, las demandas se diluyen entre la burocracia. Para muestra, el caso de Daphne Fernández (17), uno de los que más polémica e indignación ha levantado en el país en los últimos meses. La joven fue violada por cuatro antiguos alumnos del colegio católico de Veracruz el 2 de enero de 2015 . Los jóvenes eran hijos de cuatro importantes empresarios de la zona, quienes ofrecieron un pacto a la menor y a su padre para evitar llegar a los tribunales. Como parte de ese pacto, los agresores grabaron un vídeo en el que se disculpaban por su comportamiento y esto es suficiente para que el fiscal general de Veracruz, Luis Ángel Bravo, les permita seguir en libertad sin ningún tipo de represalia. Bravo alegó que esos vídeos no eran “una confesión del delito, sino una disculpa”.

Sin salir de México, también resulta llamativa la situación en tres estados del país,Sonora, Baja California y Campeche, en los que un adulto que ha agredido a un adolescente queda exonerado si contrae matrimonio con el menor. Las leyes de los tres estados estipulan entre tres y seis años de prisión para el adulto, a menos que se case con la víctima.

Brasil

Los ataques sexuales también son el pan nuestro de cada día en Brasil. Las estadísticas recogen que hay 46.000 denuncias de violación cada año en el país, una cada 11 minutos, según datos del Foro Brasileño de Seguridad Pública (FBSP).

Hasta 2009, el Código Penal carioca incluía la agresión sexual entre los delitos contra las costumbres, es decir, se consideraba un atentado contra la sociedad y la familia, no contra la mujer y su cuerpo. En ese año, los parlamentarios brasileños reformaron la norma para corregir este punto y para empezar a contemplar a los varones como víctimas.

Al igual que en México, otra violación grupal ha sacudido en los últimos tiempos los cimientos de la sociedad brasileña. También en esta ocasión la víctima era una adolescente y los agresores una treintena de hombres. El caso generó una oleada de protestas reales y virtuales y fue además el punto de partida de un proyecto de ley que prevé incorporar las penas por delitos de violación colectiva, un delito que hasta el pasado mes de junio ni siquiera estaba tipificado en su legislación.

Respecto a las violaciones individuales, su Código Penal establece condenas de entre 6 a 10 años de prisión y de hasta 15 años en caso de que la víctima sea menor de 14 años.


Enlace al artículo original: “El NO es NO”

Perfil oficial de la Asociación No Más Violencia de Género "José Antonio Burriel", por la erradicación de la violencia contra las mujeres.