En la mente de los hombres que no aman a las mujeres

febrero 16, 2016 en Artículos por No más violencia de género

  • ‘El perfil del hombre maltratador es el del hombre machista’

  • Se sienten superiores a la mujer y no saben enfrentar sus conflictos emocionales

  • Las nuevas tecnologías aportan nuevos soportes, pero el perfil del maltratador es el mismo

  • 016, teléfono de atención a las mujeres víctimas de malos tratos

0_7r6vz6grMARÍA HERNÁNDEZ
RICARDO DOMÍNGUEZ (VÍDEO)

El hombre maltratador no nace, se hace. Sus golpes en la mesa, sus insultos, sus desprecios, sus palizas y sus asesinatos no vienen codificados en los genes. Tampoco dependen de su etnia, ni del nivel intelectual, ni de la posición económica, ni de sus adicciones. El hombre maltratador tiene al miedo como aliado y al sexismo como cómplice: “el perfil del hombre maltratador es el del hombre machista”. Así de sencillo. Así de complejo.

Son las palabras de Luisa Nieto Corominas, psicóloga de laFundación Aspacia que trabaja para eliminar la violencia en todas sus expresiones, proteger a las víctimas y promover la igualdad.

Acostumbrada a mirar de frente a la violencia, porque esa es su forma de combatirla, esta mujer de voz templada y palabra precisa asegura que el origen de los malos tratos hay que buscarlo en elsistema social, más allá del agresor o de su situación. “El hombre machista es el resultado de todas las relaciones que se han mantenido históricamente basadas en unos roles y unos estereotipos de género que hacen que la conducta sexista se mantenga a lo largo de todo el ciclo vital” del agresor, explica a EL MUNDO.

‘Maltratar a la mujer le supone a él ejercer una actividad machista que refuerza su hombría’

Mercedes Fernández-Martorell, en su libro ‘Ideas que matan’, coincide en este punto de vista y analiza cómo la tradición determina la estructura social machista y convierte en maltratadores a hombres que no saben resolver sus conflictos con la identidad masculina. De acuerdo con su estudio, “a veces un hombre maltrata a la mujer porque él vive conflictos personales y laborales en relación con los demás hombres […] Maltratarla le supone a él ejercer una actividad machista que refuerza su hombría, la que sus aliados le están poniendo en evidencia al marginarlo”, escribe la autora.

En lo que va de año, 47 mujeres han muerto asesinadas por sus parejas masculinas

Detrás del análisis de Luisa, de Mercedes y de tantas otras personas que luchan por esta causa se esconde la rabia por las decenas de mujeres que mueren cada año a manos de sus parejas (hasta la edición de este reportaje, las víctimas de la violencia de género en 2014 en España se elevaban a 47) y el intento de entender el porqué de una violencia sin razón. Ese esfuerzo lleva a conclusiones desesperanzadoras: una mujer, por el hecho de serlo, se convierte en víctima potencial. Así lo recoge incluso la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, en la que se define esta violencia como aquella “que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas por sus agresores carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión”.

¿Por qué hay hombres que no aman a las mujeres?

Acercarse a las experiencias de los hombres que ejercen la violencia contra la mujer es complejo, sobre todo porque ellos no se reconocen como maltratadores. Sin embargo, experiencias como la de Luisa Nieto y otros profesionales que trabajan con agresores permiten trazar un esquema más o menos preciso de su mente: ¿por qué agreden? ¿Qué sienten cuando golpean o cuando insultan? ¿Cómo se ven a sí mismos?

Los patrones son los mismos y se repiten porque hay dos elementos que están grabados a fuego en el ADN de un maltratador: por un lado, su idea de que son superiores a la mujer y por eso pueden ejercer control y dominio sobre ella. Por otro lado, la incapacidad para enfrentarse a sus frustraciones, para afrontar la sensación de que no cumplen con las expectativas que están puestas sobre ellos.

El ‘círculo de la violencia’

“En base a los roles y estereotipos sociales que recaen sobre ellos, los maltratadores a la hora de resolver un conflicto real o emocional utilizan la violencia. Poco a poco van acumulando sentimientos de rabia, llega un momento en el que explotan, y es entonces cuando agreden a su pareja”, explica Nieto. “Después, como sienten culpa y creen que pueden perder a esa persona, utilizan lo que llamamos el periodo de luna de miel“, es decir, buscan el perdón de la víctima. Les dicen “que no volverá a suceder, que ha sido un error, hasta que logran la reconciliación”, pero ésta es sólo temporal. “Luego realmente vuelve a ocurrir lo mismo: vuelve a haber una acumulación de tensiones, otra explosión y así sucesivamente. Cada vez los periodos entre la explosión y la luna de miel van siendo más reducidos y la intensidad de la violencia, mayor. Porque la violencia es un proceso que siempre va en aumento, nunca en decremento“.

De esta forma explica la psicóloga de Aspacia el ‘círculo de la violencia’, una teoría que desarrolló en la década de los 70 Lenore E. Walker y que hoy en día se sigue utilizando para descifrar las reacciones abusivas del hombre sobre la mujer.

Luisa Nieto en su despacho de la Fundación Aspacia. RICARDO DOMÍNGUEZ

La agresión, sea del tipo que sea –física, psicológica, sexual, económica-, les es placentera y les reconforta en la medida en que reafirma su propia concepción de supremacía.

Muchos de los hombres que asisten ahora a terapia fueron condenados por realizar amenazas a través de Whatsapp

Las nuevas tecnologías han puesto a disposición de los agresores nuevos medios y nuevas plataformas para llevar a cabo la violencia, pero la esencia de las agresiones es la misma. “Se ha incrementado el porcentaje de violencia a través de internet, de mensajes y llamadas telefónicas, de redes sociales. De hecho, muchos de los hombres que asisten ahora a terapia fueron condenados por realizar amenazas a través de Whatsapp“, cuenta Luisa. Cambian las formas, pero no el fondo: “el perfil del maltratador es el mismo, pero con unos medios diferentes y adaptados al momento social en el que nos encontramos”, asegura.

Su propia justificación

Independientemente de los soportes, uno de los aspectos más desconcertantes de la estructura mental de un maltratador es su forma de auto justificarse, de normalizar sus comportamientos. En todo momento son conscientes de que están haciendo daño a otra persona, sin embargo, no lo ven como algo incorrecto “porque consideran que es lo que realmente tienen que hacer”, explica Luisa. “Tienen tan interiorizado que su posición es diferente a la de la mujer y que tienen que cumplir con su estatus” que, lejos que verse a sí mismos como maltratadores, se presentan como víctimas -del sistema, de su entorno directo, de su propia pareja-.

Aquí radica una de las claves del éxito o del fracaso de una terapia con el agresor: la conciencia de que lo son. Muchos -la mayoría- no la tienen cuando comienzan el trabajo con los profesionales y esto retrasa los efectos de las terapias. “La evolución es mucho más lenta y se ve dificultada por factores como lo arraigado de sus creencias o su historia personal”, comenta Nieto. Otros -la minoría- sí se hacen responsables de sus actos y esto, al igual que cuando una persona quiere dejar de fumar y está predispuesta para lograr el reto, facilita el camino de la rehabilitación.

Hay que tener en cuenta que los agresores que acaban en un tratamiento como los que lleva a cabo Aspacia y otras organizaciones similares llegan hasta ahí derivados por Instituciones Penitenciarias. Todos tienen condenas por malos tratos inferiores a dos años y, en lugar de ingresar en prisión, deben someterse a un proceso terapéutico. Es decir, todos llegan a la terapia por obligación, con lo que su posición de partida ya está lastrada.

Pero lo que importa es la meta.

¿Rehabilitación?

¿Funcionan las terapias? ¿Puede un maltratador rehabilitarse? “No siempre la evolución es la que nos gustaría”, reconoce Luisa. El equipo de profesionales de la fundación considera un éxito que los agresores asuman la responsabilidad de sus actos y reconozcan el mal que han causado, pero la duración de los procesos es muy limitada y, una vez que terminan, no vuelven a tener contacto con los pacientes, “por lo que no sabemos si esos cambios se mantienen en el tiempo”.

Esta es precisamente una de las reclamaciones que desde la Fundación Aspacia plantean para mejorar y hacer más efectiva su lucha contra la violencia de género: terapias más duraderas y unseguimiento posterior del hombre maltratador. También piden mayorcoordinación entre todos los agentes que intervienen en la cadena para erradicar la violencia de género (sistema judicial, instituciones penitenciarias, profesionales que trabajan con las víctimas, etc.) y sobre todo, prevención y sensibilización.

“Es clave que desde la infancia se establezca una educación en valores, en derechos humanos y en igualdad entre hombres y mujeres, que no haya diferenciación de roles y estereotipos entre niños y niñas. La clave para erradicar la violencia de género es iniciar la prevención desde la infancia”. Es clave enseñar a los más pequeños que los hombres deben amar a las mujeres.

Artículo publicado en el diario EL MUNDO.

Perfil oficial de la Asociación No Más Violencia de Género "José Antonio Burriel", por la erradicación de la violencia contra las mujeres.