Golondrinas y verano, por Susana Gisbert

noviembre 8, 2016 en Artículos por No más violencia de género

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Dice el proverbio que una golondrina no hace verano. Y no es cosa de ahora. Ya se lo dijo Sancho a Don Quijote y, aunque el buen escudero probablemente lo ignorara, ya lo había dicho mucho antes Aristóteles y en latín además, si la memoria y San Google no me fallan.

Pero resulta que algo tan obvio no es tan obvio como parece. Y que cuando entramos en ese espinoso tema que, para algunos, es la violencia machista, una golondrina no solo hace verano sino que trae consigo, ella solita, una ola de calor que supera con creces las temperaturas del desierto del Sahara.

¿A que me estoy refiriendo? Pues a la famosa denuncia falsa. Y remarco el uso del singular, que no es un error del corrector que tan malas pasadas nos gasta a veces. Seguro que la han leído, la del pegamento en la vagina. Una denuncia de un hecho tremendo que resultó no ser tal y que dio lugar a la incoación de una causa contra la denunciante por presunta acusación y denuncia falsa. Y también remarco lo de «presunta», que la presunción de inocencia es lo que tiene. Para todos y para todas.

Comparto el efecto devastador que estas argucias tienen para las verdaderas víctimas de violencia de género, desde luego. Pero lo que no puedo compartir es la pretensión de determinados sectores de vendernos la excepción como regla y pretender hacer creer al mundo que las denuncias falsas son de lo más habitual en esta materia. O sea, de comulgar con ruedas de molino. Porque de eso, nada, como bien demuestra cada año la memoria de la Fiscalía y del Consejo General del Poder Judicial, por más que incluso lleguen a cuestionar la veracidad de sus estadística. Menos de un 0,1 por ciento. Casi igual que la probabilidad de encontrar vida inteligente en la Luna.

Curiosamente, otra noticia pasó en esos mismos días desapercibida. La de un hombre detenido por denuncia falsa por haberse autolesionado para inculpar a la actual pareja de su ex. Otro hecho execrable que, sin embargo no ha tenido apenas repercusión mediática. Curioso. O tal vez no.

Lo realmente triste del caso es que se dio casi más difusión a la supuesta denuncia falsa del pegamento en la vagina que se le da a todas y cada una de las asesinadas, cuya cifra de la vergüenza debería impedir dormir a más de uno. Aunque claro, arrimando el ascua a mi sardina podría decir que fue por la excepcionalidad de tal cosa. El hombre que muerde al perro, ya se sabe. Pero la cuestión es que la violencia de género ni es sardina ni es mía, sino más bien un gigantesco espeto que es -o debería ser- problema de todas la sociedad

Si echamos n vistazo a las estadísticas, veremos que los asesinatos por violencia de género constituyen más del 22 por ciento de los asesinatos y homicidios que se cometieron el pasado año en España. Así como que entre las muertes violentas de mujeres, muchas más de la mitad -más de un 60 por ciento- son crímenes machistas. Solo con leer eso deberíamos pensar que lo de las denuncias falsas son una gota en el océano. Pero por alguna razón que se me escapa -o quizás no- hay un interés desmedido en hacer caer la sombra de la duda sobre todas las mujeres que denuncian malos tratos.

Y todavía hay otro argumento perverso. Quienes defienden como si fuera auto de fe la falsedad de las denuncias por violencia de género, también esgrimen la impunidad con la que tales supuestas delincuentes son tratadas. Sin embargo, ahora que una noticia deja ver que la presunta falsaria ha sido detenida y se actúa en consecuencia, no recuerdan ese argumento. ¿En qué quedamos entonces, en la burra o en los cinco reales?

Ya es terrible estar sometida a una tortura tan espantosa como la de la violencia machista, para tener que cargar encima con el estigma de ser cuestionada como mentirosa. ¿Alguien se imagina a una víctima de un atraco pensando que no la van a creer, que la van a someter a un juicio extra de veracidad por si no hubiera tenido suficiente? ¿Por qué es el único delito donde exhiben como un problema la falsa denuncia?¿O acaso alguien cuestiona el castigo del robo, o del incendio porque haya desaprensivos que denuncian para cobrar el seguro?

Así que dejen de frotarse las manos. Una golondrina no hace verano. Como una denuncia falsa no convierte la excepción en regla. Créanme si les digo que una denuncia falsa hace daño, desde luego, pero lo que es letal es esgrimirla como arma arrojadiza contra todas las víctimas. Y dar pábulo con aplausos más o menos ecubiertos. Eso es imperdonable.

Para terminar, añadiré algo. Si por reconocer que existen muchas denuncias falsas lograra resucitar a alguna mujer asesinada, lo haría gustosa. Y lo haría hasta 850 veces. El número de mujeres muertas desde el año 2003, de donde datan las primeras estadísticas en la materia. Pero como todos sabemos, lo que no puede ser, no puede ser. Y además, es imposible.

Susana Gisbert es fiscal.


Publicado originalmente en El Mundo.

Perfil oficial de la Asociación No Más Violencia de Género "José Antonio Burriel", por la erradicación de la violencia contra las mujeres.