«Las adolescentes no se reconocen como víctimas de violencia de género»

Abril 27, 2017 en Artículos por No más violencia de género

Protesta contra la violencia de género. E.V.NOA DE LA TORRE – Para diario El Mundo, Comunidad Valenciana – 17/04/2017.

El 3% de los casos recogidos en el Registro Central de Incidencias de la Conselleria de Educación entre septiembre de 2015 y marzo de 2016 estaban de una u otra manera relacionados con presunta violencia de género (79 casos en total). Los últimos datos oficiales difundidos, por tanto, ponen sobre la mesa una realidad sobre la que no siempre se pone el foco: el impacto de la violencia machista sobre las jóvenes. Y, sin embargo, uno de los principales problemas tiene que ver con el hecho de que «las adolescentes no se reconocen como víctimas de esta violencia».

Quien lo dice es Juan Ignacio Paz, psicólogo de la Junta de Andalucía y uno de los responsables de un programa pionero en esta comunidad sobre la atención a víctimas adolescentes de violencia de género. Recientemente participó en una jornada organizada por el Institut Valencià de Seguretat Pública i Emergències, en la que abordó esta compleja realidad y que, según su experiencia, «obliga a repensar» lo que se hacía con las mujeres adultas víctimas de violencia de género.

Y ello porque la que sufren las adolescentes –el programa andaluz atendió en cuatro años a medio millar de jóvenes– suele ser «más rápida». Las adolescentes, que además la padecen a través y con las redes sociales, «piensan que la violencia de género no es de su generación», según este experto.

De ahí que, por ejemplo, no conciban la coacción por parte de un chico como violencia sexual, insiste Juan Ignacio Paz. En su opinión, hay determinadas conductas que la gente joven tiene «normalizadas». «Hay mucho mito amoroso que contribuye a ello», en palabras de este psicólogo.

De hecho, Juan Ignacio Paz alerta de cómo «los celos pueden llegar a percibirse como una muestra de amor», de la misma manera que el control que ejerza un chico sobre el móvil de su novia puede ser interpretado por esta última como «una muestra de que le quiere mucho». Así, una bofetada no siempre es para las jóvenes una señal de alarma, sino que tienen que producirse varias situaciones de violencia para que se den cuenta de la gravedad del problema.

«Cuesta que estas víctimas jóvenes vengan a terapia». El trabajo con las familias, en consecuencia, es fundamental, subraya el experto. «A las adolescentes víctimas de violencia de género las suelen traer a terapia sus familias, porque ellas son reacias a venir».

Pero, a pesar de que el riesgo de recaída suele ser mayor que con las víctimas adultas, la tasa de recuperación con las adolescentes puede rondar con este programa de la Junta el 70% aproximadamente. Queda, no obstante, mucho por hacer, ya que «la igualdad en este país se ha trabajado en el ámbito público, pero no en el privado».

Por ejemplo, en los institutos «se imparte educación sexual pero no tanto la afectivo-emocional», además de que también es importante trabajar «otros modelos de masculinidad». «No sirve de nada trabajar sólo con las mujeres; los chicos no pueden quedarse atrás», sentencia Juan Ignacio Paz.


Enlace al artículo original en el diario EL MUNDO.

Perfil oficial de la Asociación No Más Violencia de Género "José Antonio Burriel", por la erradicación de la violencia contra las mujeres.