Maltrato bajo apariencia de normalidad

noviembre 24, 2014 en Artículos por No más violencia de género

Para comenzar esta semana especial, camino del 25 de noviembre, día internacional contra la violencia de género, os traemos este excelente reportaje de Silvia Castillo, publicado en El Mundo, Yo Dona, este fin de semana pasado. ¿Cuándo empieza el maltrato? ¿Cómo identificarlo? En nuestra página, “Señales de Alerta”, tenéis quince rasgos que pueden ayudaros a daros cuenta de ello, así como enlaces a otras secciones y nuestras guías con información en profundidad. A continuación el reportaje.

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La violencia de género se sigue cobrando decenas de vidas cada año en nuestro país -43 mujeres en 2014 al cierre de esta edición-. A pesar de los esfuerzos legales y económicos por frenar esta lacra, los asesinatos machistas no cesan, y son muchas miles las mujeres que sufren agresiones en sus hogares. Además, todavía muchas no saben identificar qué es maltrato ni dónde empieza. ¿Cuáles son las primeras señales? ¿Qué se puede consentir y qué no? Aclarar esas dudas es el propósito de este reportaje. Porque, como resume Ángeles Carmona, presidenta del Observatorio contra la Violencia de Género y vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), “hay muchos comportamientos que la mujer identifica como muestras de amor y que son señales de lo que puede convertirse en una relación violenta, como el intrusismo constante en la vida diaria, el control excesivo, el hostigamiento, los gritos, la celos, las llamadas de teléfono continuas y la exigencia de compartir las claves de redes sociales o ‘smartphones’. El aislamiento del círculo de amigos o de la familia; los comportamientos posesivos como la imposición de una determinada forma de vestir, pensar o actuar, ridiculizar a la mujer y hacer que se sienta culpable son actitudes muy determinantes de maltrato físico o psíquico”.

Primeras señales

El maltrato está presente en todos los ámbitos y no tiene edad. Es como un virus de amplio espectro y para detectar sus síntomas existe un test, con tres fases muy claras y un aumento gradual del peligro. Si no quieres caer en la espiral de violencia, reacciona cuando saltan las primeras alarmas.

  • Te ridiculiza: Si te hace sentir inferior, torpe o inútil, ¡ojo!, ahí se enciende el semáforo rojo. Marisa Soleto, directora de la Fundación Mujeres, explica que “el menosprecio, el control y el aislamiento suelen ser los mejores indicadores de que algo no va bien en una relación. Las mujeres que sufren violencia psicológica no identifican los primeros insultos y amenazas como signos de maltrato. Cuando surgen, sienten que son culpables de activar la respuesta de sus agresores. Es fundamental poner fin a la situación desde los síntomas iniciales”.
  • Te aísla: Si te impide relacionarte con familiares o amistades o incluso si se pone celoso o provoca peleas, no te ciegues. ¡Despierta! Laura Ruiz de Galarreta, directora General de la Mujer de la Comunidad de Madrid, recuerda que una relación saludable “es aquella basada en la confianza y el respeto mutuo. Si te sorprenden elcontrol y los celos, ten en cuenta las siguientes actitudes: si vigila tu manera de vestir, si no expresas tus opiniones libremente por miedo a su reacción, si revisa tu teléfono móvil y tus redes sociales, si continuamente te sientes inferior, si has dejado de salir con tu círculo de amistades porque no le caen bien…: ¡reacciona!. No permitas estas situaciones porque son manifestaciones inequívocas deviolencia de género“.
  • Te insulta: Si te amenaza, te humilla, te grita o te descalifica en público o en privado, ¡peligro! No debes consentirlo. “El problema es que la sociedad española no acaba de entender que eso es maltrato”, lamenta la delegada del Gobierno para la Violencia de Género, Blanca Hernández, con datos en la mano: “El 7% de la población tolera las amenazas verbales y el 9% el maltrato psicológico de desvalorización. Además, el 14% considera aceptable la restricción de libertad y el 31% de los encuestados acepta el control de horarios sobre la pareja”. Marisa Soleto asegura que “la mejor forma de no caer en esta espiral es mantener una relación afectiva equilibrada, basada en el respeto, la confianza, la cooperación mutua y el reparto equilibrado de responsabilidades y tareas, sin establecer relaciones de subordinación”.

Espiral ‘in crescendo’

  • Te culpa: Si tú eres responsable de todo, ¡reacciona! Para muchas mujeres resulta heroico trascender tantos siglos de legado culturalmachista. “Es evidente que los insultos, la humillación, la culpa y toda la violencia psicológica son signos de la histórica estructura patriarcal de nuestra sociedad, en la que se perciben estas actitudes como normalizadas e indicadoras de la naturaleza masculina”, sostiene Ángeles Carmona, del CGPJ.
  • Te amenaza: Si dice que va a hacerte daño a ti o a tu familia, ¡protégete! Según Ana de Miguel, profesora de Filosofía Moral y Política en la Universidad Rey Juan Carlos, “las mujeres somos domesticadas para la sumisión desde pequeñas y recibimos el mensaje de que tenemos que aguantar y soportar porque ellos son así”.Yolanda Besteiro, presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas, lamenta la existencia de un «ideal de comportamiento en el que debemos ser obedientes y no rebelarnos nunca. Vivimos en función de otros y para otros. Consideramos natural lo que es un ataque a nuestra dignidad. El patriarcado está instalado en todas las esferas de nuestra vida y es muy poderoso. Hay que visibilizarlo para acabar con él».
  • Te da miedo: Si te asustan su mirada y sus gestos es porque sientes que estás en peligro: ¡cuéntalo!, ¡pide ayuda! Blanca Hernández hace hincapié en que incluso mujeres profesionales normalizan el maltrato, “la violencia crece y ellas cada vez se sienten más culpables. Con más formación, sienten más vergüenza y eso las lleva a un mayor aislamiento”.

Lo confirma Ana María Pérez del Campo, presidenta de la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas: “La violencia no depende de la formación cultural. Tenemos personas sin estudios, pero también catedráticas, médicas, científicas y políticas. Tampoco tiene que ver con el dinero, sino con los roles. Los machistas utilizan a sus parejascomo escaparate de su poderío. Las cubren de pieles y joyas y después las insultan, las desprecian o les pegan. La única diferencia es que, a las que tienen mayor formación y posibilidades económicas, les resulta más fácil superar el terrorismo de género que se ejerce a través del miedo y la dependencia. La víctima pierde su identidad. Lo primero que hay que hacer es tenderle la mano e invitarla a hablar”.

Tus hijos y tú sois víctimas

La violencia ya no es solo verbal: en la tercera fase es explícita y la sufren la madre y los hijos. ¿Quieres seguir viviendo así? Si la respuesta es no, busca ayuda. Y ten mucho cuidado, porque el mayor peligro acecha cuando las víctimas anuncian que se van a separar. La orientación previa y el apoyo de personas especializadas es vital antes de mencionar palabras como ‘separación‘, ‘abandono de la casa’ o ‘denuncia’. Recuerda que no estás sola y que puedes acabar con esta situación antes de llegar al extremo.

  • Te agrede: Si te ha puesto la mano encima alguna vez, ¡no esperes a que se repita! “Es normal que tengas miedo a equivocarte, que sientas que aún le quieres. A menudo buscamos razones para justificarle (‘es celoso porque me quiere’, ‘perdió los nervios porque tiene mucha responsabilidad’, ‘si soy buena esposa/pareja cambiará’) o para minimizar la violencia (‘no fue para tanto’, ‘le pasa a todo el mundo’). Estas creencias son falsas y pueden confundirte, debes saber que tú no provocas ni eres culpable y que no hay ninguna razón que justifique las agresiones“, subraya Laura Ruiz de Galarreta.
  • Te fuerza: Si te ha obligado a mantener relaciones sexuales en contra de tu voluntad, ¡no lo consientas! Y no olvides que es delito. La escritora Laura Freixas denuncia que existe una “absoluta falta de conciencia del papel de la violencia en nuestra cultura” y denuncia la frivolización de las violaciones. Laura Ruiz de Galarreta constata que muchas víctimas se oponen a denunciar “por miedo, culpabilidad, vergüenza, falta de apoyo social o familiar o por la dependencia económica del agresor. Su resistencia puede provocar incomprensión en el entorno, pero la ayuda de personas cercanas (familiares, amistades, compañeros de trabajo) es esencial”. Hay salida y muchos recursos a los que acudir.
  • Te chantajea: Si te amenaza con quitarte a tus hijas e hijos en caso de dejarle, también te está maltratando. Es importante tener en cuenta que los menores son las víctimas invisibles y más vulnerables de estas situaciones. Ana María Pérez del Campo reclama “formación obligatoria para los jueces en violencia de género”.

No seas cómplice

Si conoces a alguien que está sufriendo maltrato, no mires hacia otro lado, actúa. Tradicionalmente la violencia de género se consideraba un asunto privado en el que ningún tercero debía intervenir. Sin embargo, hoy en día está considerada como un problema social y es un delito público. Por ello, la ciudadanía tiene la obligación de denunciarla, para que puedan activarse los mecanismos de protección a la mujer y que los hechos no queden impunes. ¿Qué puedes hacer si crees que alguna mujer de tu entorno está sufriendo violencia de género? Laura Ruiz de Galarreta explica: “No la presiones y hazle saber que estás ahí para apoyarla. Anímala y acompáñala a pedir orientación y ayuda especializada. Trata de comprenderla y no la juzgues. Habla con ella de lo que está pasando, del control que ejerce su pareja y de la oportunidad que tiene de empezar a vivir sin miedo, con sus hijos si los hubiera, y en un ambiente libre de violencia”.

S.O.S adolescentes: acoso en las redes

Beatriz García Manso

Pocas cosas tan intensas como la experiencia del primer amor. En esa fragilidad de niños grandes dando sus primeros pasos hacia la vida adulta se cuela, alarmantemente cada vez más, la semilla de la violencia. “Esto del machismo puede sonar como algo antiguo, pero no lo es. Entre los jóvenes siguen dándose esas conductas, muchas más de las que pensamos, aunque adopten otras formas y nuevos envoltorios”, advierte Salvador Victoria, portavoz del Gobierno de la Comunidad de Madrid y presidente del Observatorio Regional de Violencia de Género. Un estudio reciente muestra que cerca de una de cada tres jóvenes españolas reconoce sufrir un control abusivo por parte de sus novios. Por eso el Gobierno ha lanzado la campaña ‘Hay salida’, destinada a los jóvenes. Y la Comunidad de Madrid ha puesto en marcha otra bajo el título ‘No te cortes’, con el objetivo de prevenir la violencia de género entre losadolescentes, haciendo especial hincapié en las redes sociales y en las nuevas tecnologías como forma de ejercer la violencia en las relaciones de pareja. Su objetivo es apoyar y orientar a quienes inician sus primeras relaciones y viven situaciones que les hacen sospechar que están siendo maltratadas. Pero no solo a ellas, también a sus familiares, desorientados y preocupados al percibir actitudes sospechosas en sus hijas y su entorno.

La violencia no se inicia normalmente con agresiones físicas, sino con comportamientos de dominio y abusos sin que, en muchas ocasiones, la adolescente tenga conciencia de estar sufriendoviolencia. Por eso, en la web de la Consejería de Asuntos Sociales se ha colgado una guía ‘online’ con información práctica que recopila las señales de alerta más comunes: ¿Ha intentado aislarte de tus amigos?¿Controla tu forma de vestir, de hablar, de comportarte? ¿Te ridiculiza, te insulta o se burla de ti? ¿Quiere saber quién te llama y te escribe al móvil? El programa cuenta también con una línea de ayuda telefónica gratuita y confidencial (116111) que estará atendida las 24 horas por psicólogos de la Fundación Anar de Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo.

Perfil oficial de la Asociación No Más Violencia de Género "José Antonio Burriel", por la erradicación de la violencia contra las mujeres.