Manual policial para que su hijo no tropiece en internet

noviembre 11, 2016 en Artículos por No más violencia de género

Los expertos dan consejos para proteger a nuestros hijos del mal uso que hacen de las redes sociales a edades cada vez más tempranas

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María Jesús Martín – 31/10/2016 10:14

¿Su hijo tiene 10 años y cientos de amigos en Facebook? No es el único, y empieza a ser algo habitual cuando hasta hace tan sólo un año era algo excepcional. “Cada vez son menores más pequeños los que tienen acceso a la tecnología y cada vez hacen peor uso de las redes sociales“. Con esta frase resume María Fernández, portavoz de la Policía Nacional, la preocupación que tienen muchos padres cuando ven a sus hijos coger el smartphone o la tablet y navegar durante horas por las inhóspitas redes cargadas de buenas intenciones y, también, de delincuentes cibernéticos.

“A los niños hay que acompañarles día a día en internet. Cuando son muy pequeños no dejamos que se vayan solos al parque o que hablen con desconocidos, y esto hay que trasladarlo al mundo virtual. También hay que enseñarles que no hablen con desconocidos en internet y, a medida que el menor va teniendo más responsabilidad y más criterio, podemos ir delegando y dejarles solos con sus perfiles en las redes”, añade María Fernández.

Facebook, Twitter, Snapchat e Instagram son las redes que más usan los menores para comunicarse y compartir información, fotos y vídeos de su día a día. Escriben su propio diario en internet sin ser conscientes de que su intimidad es observada por miles de personas. Pero, ¿están los menores preparados para proteger su intimidad? A priori parece que no, porque es esa falta de reparo la que está en el origen de muchos de los delitos que se cometen con nuestros hijos en la Red. La Policía reconoce “que muchos menores no hacen buen uso de su intimidad. Suben imágenes a las redes sociales con contenido íntimo o en actitud sexual y esas fotografías son compartidas por otros menores sin su consentimiento”. Es decir, están cometiendo un delito.

El cyberbullying (acoso en internet) es uno de los delitos más comunes entre menores. “Muchos de ellos comparten una imagen íntima con una persona con la que tienen una relación de pareja y, cuando rompen, esa foto o ese vídeo se convierte en una manera de chantaje”, asegura la portavoz de la Policía Nacional. Y para el acosado empieza una rueda difícil de parar porque las redes están activas las 24 horas del día y la humillación no termina cuando salen del colegio. Continúa en su propia casa.

Cuando el acosador es un adulto y hay un claro fin sexual al delito se le denomina grooming. “Los menores contactan con otros menores que son, en realidad, adultos enmascarados y comparten contenido íntimo”, dice la portavoz de la Policía Nacional. “El chantaje comienza cuando les amenazan con publicar esas fotos comprometidas y, para no hacerlo, les piden más imágenes o vídeos con contenido sexual“.

Esto enlaza con el sexting, tercer delito más común entre los menores con perfiles en redes sociales. Una moda que consiste, precisamente, en compartir imágenes o vídeos con alto contenido sexual y que se convierte en delito en el momento en el que son compartidas por otras personas sin el consentimiento del autor. Contenido que, por supuesto, también sirve para extorsionar o chantajear a los menores.

¿Está en nuestra mano, en la mano de los padres, prevenir este tipo de situaciones? Sí, podemos hacerlo. En el momento que detectamos un delito hay que acudir inmediatamente a la Policía. Y, previamente, debemos crear un clima de confianza con nuestros hijos. “Es importante que les apoyemos y que sepan que si son víctimas de un delito o alguien les está chantajeando pueden contárselo a sus padres o a cualquier adulto de referencia que tenga el menor”, insiste la agente policial.

María Fernández asegura que “recientemente hemos acudido a un colegio para dar una charla sobre este asunto y han sido las propias alumnas las que han denunciado situaciones de acoso”. Por lo tanto, está a la orden del día, y nuestro deber como padres es saber qué hacen nuestros hijos en internet.

Según el último informe de Save the Children sobre ciberacoso, “uno de cada nueve estudiantes considera que ha sufrido bullying en los últimos dos meses y uno de cada siete reconoce haber sido víctima de ciberacoso. Además, uno de cada tres estudiantes reconoció haber insultado a través de internet o móvil, y cerca de uno de cada 10 asegura haber amenazado a otro alumno”. El estudio de la organización también apunta a que las chicas de entre 11 y 14 años son las que tienen mayor probabilidad de ser víctimas de acoso escolar y ciberacoso.

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA PROTEGER A NUESTROS HIJOS?

1. Nos guste o no, tenemos que ser padres tecnológicos: no podemos estar desconectados y debemos acompañar a nuestro hijo desde el momento de la compra del smartphone, cuando se baja aplicaciones y cuando crea sus perfiles en redes sociales.

2. Debemos establecer unas normas básicas de seguridad: crear un código de acceso al teléfono, conocer con detalle las aplicaciones que se instala, las condiciones de esas aplicaciones y la edad mínima para utilizarlas. Importante es, también, crear una contraseña segura que vayamos cambiando de forma periódica. Y, por supuesto, instalar todos los programas de gestión parental y de seguridad oportunos.

3. Fijar con los menores unas normas por escrito de uso de la nueva tecnología: para ello la Policía ha creado un contrato tipo que los padres podemos firmar con nuestros hijos y que incluye nuestro compromiso de “respetar su intimidad con amigos reales dejándoles espacio para hablar de sus temas siempre que lo hagan con respeto”. Nuestros hijos deberán “asumir que, hasta que no sean mayores, sus padres conocerán siempre los códigos, contraseñas de su teléfono y su mail, juegos, fotos, vídeos y apps… para su posible supervisión”. Además, se establecen unos horarios para evitar que los menores estén hiperconectados y se puntualiza la edad mínima para usar determinadas redes sociales. “Algunas de ellas (Facebook, Twitter, Instagram…), como otras plataformas online, tienen marcadas una edad mínima (13 ó 14) por algo: o esperas a tenerla… o deberías compartir ese perfil con alguno de tus padres…”, dice literalmente la Policía Nacional, que también pone sobre la mesa cuestiones tan evidentes como que el menor no debe agregar en sus relaciones online a nadie que no conozca en la vida real.

Parece obvio pero no lo es tanto si contamos el número de amigos que tiene nuestro hijo en Facebook. Algunos, hasta más de 200. ¿De verdad son 200 las personas en las que confía y las que conocen casi al minuto dónde está y con quién se está divirtiendo?

4. Inculcar la importancia del respeto en la Red: nuestros hijos tienen que comportarse en el mundo virtual de la misma manera que en la vida real: con respeto. Deben conocer, además, que está prohibido circular imágenes íntimas de otros sin su permiso, insultar, faltar al respecto y, por supuesto, chantajear. Es decir, la educación es la clave para que no se conviertan en potenciales acosados o acosadores. “El nuevo usuario se compromete a no utilizar internet o el móvil para acosar, humillar, ofender o molestar a ningún compañero de clase, vecino o conocido. Y no será cómplice de esas acciones de ciberacoso, ni por reenviar, ni con su silencio: pedirá a sus contactos ese mismo respeto para todos”, dice literalmente el contrato que ha elaborado la Policía Nacional para fomentar el buen uso de las redes sociales.

5. Los menores deben conocer la importancia de proteger su intimidad: no se pueden dar detalles íntimos sobre su vida ni enviar documentos que puedan poner en peligro su integridad. Según el informe de Save the Children, entre las conductas de acoso más frecuentes se encuentran: la difusión de falsos rumores, el retoque de fotos de terceros, el piratear otras cuentas en redes sociales o el robo por identidad.

6. Los padres tienen que saber qué hacen y qué ven sus hijos en internet. Para ello, se instalarán los filtros parentales oportunos y se repasará el historial de navegación. Además, debemos revisar con los menores las fotos y vídeos que tienen en su aparato móvil y los documentos que se comparten. Si alguno de ellos puede ser perjudicial para ellos ahora o en el futuro, la Policía recomienda borrarlo. También podemos comprobar con los menores los comentarios y fotografías de otros perfiles que han añadido al suyo y preguntarles si cuentan con su autorización. Hay que explicarles lo peligroso que es el ciberacoso para que ni lo hagan, ni lo permitan.

La revolución tecnológica es imparable y nuestros hijos ya se han subido a ella. Es nuestro deber acompañarles en este camino, educarles y explicarles los peligros a los que se enfrentan. El mundo virtual puede ser tan dañino o más que el real si no anticipamos y prevenimos comportamientos que, claramente, rechazaríamos en nuestro día a día pero que en las redes sociales se vuelven impunes gracias al anonimato. Nadie está a salvo de ser víctima del ciberacoso, pero sí de tener las herramientas básicas para detectarlo, denunciarlo y librarse de él.

Perfil oficial de la Asociación No Más Violencia de Género "José Antonio Burriel", por la erradicación de la violencia contra las mujeres.