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Hipersexualización machista de la sociedad

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Disfraces de carnaval que inciden en la hipersexualización de las niñas, con ejemplos como el de Enfermera Sexy para niñas de 4 a 6 años de edad.

Por Jose-Antonio Burriel.

A propósito de la sentencia de La Manada se han publicado muchas cosas. Personalmente he leído muchos artículos, muchas opiniones, muchos documentos. Y varias cosas me han llamado mucho la atención.

Poderosamente unas líneas de un artículo de Pablo Salazar publicado en Las Provincias, con el titulo “Manada de violadores, horda de irresponsables”, el domingo 29 de abril. Dicen así: Factores que resultan inquietantes… “El primero es el de la propia ‘manada’, un grupo de jóvenes sin control que salían ‘de caza’, sin el menor respeto por la mujer como género, con un absoluto desprecio hacia una chica –en realidad, hacia todas las chicas– a la que apenas veían como un trozo de carne para su uso y disfrute. ¿No habría tal vez que buscar en la sociedad hipersexualizada –reacción extrema al puritanismo y oscurantismo de antaño– la razón última de este tipo de comportamientos?” “¿No es, por ejemplo, una bomba de relojería entregar a un niño de diez años un móvil con el que puede descargarse la pornografía y la violencia más salvaje y pedirle luego que tenga una actitud respetuosa hacia las mujeres?” ¡Grave problema, evidente en estos momentos!

En esa sociedad hipersexualizada surge con fuerza el machismo.

Una sociedad hipersexualizada. Programas televisivos donde el sexo surge como elemento destacado. Anuncios publicitarios en los que la mujer aparece como “objeto”, como “atractivo” sexual para el hombre. Aplicaciones prácticas para citas a ciegas o citas para “ligar” (Aprovecho la ocasión para una llamada de atención: lo que antes se entendía como “establecer una relación amorosa, normalmente pasajera y superficial”, ahora se entiende como acción pasajera para una relación sexual). Sin olvidar una buena cantidad de consejos sobre cómo conseguir más placer sexual o como realizar el acto sexual, etc.

Y en esa sociedad hipersexualizada surge con fuerza el machismo: absoluto desprecio del hombre sobre la mujer como genero, que es “objeto de deseo, trozo de carne para el placer”.

Esta es nuestra cultura; la de la mujer que complace, la de la mujer objeto.

También he leído otras cosas, que vienen a añadir aspectos de las características que diseñan el panorama de esa sociedad hipersexualizada. Por ejemplo, lo escrito por Lorena G. Maldonado en “El Español” del 28 de abril bajo el titulo de “Carpe diem: viola hoy, aprovecha el momento”. Son palabras duras y crudas. Pero expresan en lenguaje “callejero” una realidad presente en nuestra sociedad en la actualidad. “La Manada que conocemos, y que tuvo el detalle de bautizarse a sí misma para cercar el concepto, es sólo un caso público, pero cuántas catervas infectas campan hoy por aquí con relativa discreción. Yo los veo. Yo conozco a manadas light. Es el síndrome de “hoy salgo con mis amigos a follar”: llegan en grupo, etílicos e histriónicos, sobones y enfermos, y danzan en su ritual ansioso en busca del agujero. Porque las mujeres para ellos no son más que eso: una cavidad, un triunfo breve hecho surco. Muñecas intercambiables que reventar antes de marcharse a por la siguiente…. La mujer no piensa, no tiene padres, no se enamoró una vez, no llora ni se frustra ni se ríe a carcajadas, ni abraza a sus amigas, ni se levanta todas las mañanas para ir al trabajo. No tiene sueños: es caza”

Por ejemplo, lo escrito crudamente por la misma autora. Tras referirse a “esquemas culturales” sobre la mujer, esquemas patentados por el machismo, dice: “Esta es nuestra cultura; la de la mujer que complace, la de la mujer objeto: desde el bajo estrato a las instituciones. Por eso La Manada asumió que si la joven entraba con ellos al portal era sinónimo de que quería sexo. Por eso entendió que si besaba a uno, tendría que hacerlo con todos”. ¡Hombre, macho dominante; mujer, “objeto y cosa” para el macho!

Una cosa es no tener tabúes (lo que es bueno) y otra cosa, no tener criterio (que es fatal).

Para terminar con textos leídos en estos días, unos párrafos del artículo de Enrique Rojas Marcos, psiquiatra, publicado en ABC el 5 de mayo con el título de “Psicología de la Manada”. Vivimos en una sociedad hipersexualizada, en donde la pornografía se ha convertido para muchos jóvenes en la gran educadora, a la que se puede acceder con una sencilla aplicación en el móvil y que internet está a la vuelta de la esquina. La pornografía es demoledora, pues presenta un sexo inmediato, sin compromiso, a la carta y que destruye su grandeza y su profundo sentido dentro del mundo de los sentimientos… y crea una adicción que es más grave que la adicción a la cocaína, pues afecta a unos circuitos cerebrales, muy difíciles de borrar… e invita mentalmente al consumo de sexo, que rebaja a la persona y la convierte en animal”. “Una sociedad herida por la permisividad y el relativismo y anestesiada por los medios de comunicación. Sin saber de dónde viene ni adónde va. Un ser humano que flota según las modas y los vientos del momento. Sus vidas son como un sótano sin vistas. La sombra del ciprés es alargada: porque una cosa es no tener tabúes (lo que es bueno) y otra cosa, no tener criterio (que es fatal). Porque la moral es el arte de vivir con dignidad. La ética es el arte de usar de forma correcta la libertad.

Y este mismo autor, el psiquiatra Enrique Rojas Marcos, me sirve en bandeja las reflexiones tras leído y algo de ello transcrito. Afirma: “Educar es convertir a alguien en persona. Educar es seducir con los valores que no pasan de moda. Educar a una persona es introducirla en la realidad con amor y conocimiento. La educación sexual es enseñarle a alguien a gestionar su vida emocional con orden, jerarquía y capacidad para la entrega en el mejor sentido de la palabra. De forma moderna, abierta, liberal…pero sólida y con unos principios antropológicos firmes y de respeto al otro. La sexualidad bien entendida es el lenguaje del amor comprometido. La sexualidad es la parte física del amor. El sexo sin amor se devora a sí mismo… Ese binomio de la permisividad y el relativismo hace estragos. Como Saturno devorando a sus hijos, esta es una sociedad que fomenta lo que luego condena”. ¡O educamos en valores y educamos en la sexualidad correctamente, o caeremos devorados por el “machismo” en la sociedad en sus relaciones entre el hombre y la mujer!

La otra reflexión también me ha sido servida como en bandeja por unas palabras de Pablo Salazar: “¿No es, por ejemplo, una bomba de relojería entregar a un niño de diez años un móvil con el que puede descargarse la pornografía y la violencia más salvaje y pedirle luego que tenga una actitud respetuosa hacia las mujeres?”. Los avisos acerca de las nuevas tecnologías sin seguridad, sin educación a los más jóvenes no pueden caer en el “pozo del olvido”. ¡Nos jugamos mucho en ello!

Critiquemos la sentencia sobre “la Manada” pues tenemos derecho los ciudadanos, pero hagámoslo con respeto.

Levantemos nuestros gritos en defensa de las víctimas. Pero una honda preocupación debe de ser prioritaria: desvirtuar la hipersexualizacion machista de la sociedad, y educar en valores y en una correcta sexualidad, de modo especial a los más jóvenes y con especial atención a las nuevas tecnologías.

Perfil oficial de la Asociación No Más Violencia de Género "José Antonio Burriel", por la erradicación de la violencia contra las mujeres.

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Un comentario

  1. […] y en la sociedad. Una violencia que es..¡violencia machista!. Ya nos hemos referido a la “Hipersexualidad en la sociedad”. Si volvemos sobre el tema es porque consideramos de gran importancia la formación en la igualdad […]

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