Algunos hombres buenos

abril 27, 2015 en Opinión por No más violencia de género

Hace unas semana, comentaba en estas mismas páginas acerca del machismo en el mundo real que se traslada al virtual, a través de esos grupos de whatsapp exclusivamente femeninos, o masculinos, en que, en ocasiones, perpetuamos incluso sin darnos cuenta los roles de género.

Pero como no se puede gustar a todo el mundo, un buen amigo me comentaba que no estaba del todo de acuerdo con mi punto de vista, que él era hombre y disfrutaba asumiendo su parte en el cuidado de los hijos y asumía con naturalidad su parte en los quehaceres del hogar.

Aunque no lo había puesto en duda en ningún momento, no respecto de él sino, por fortuna, respecto de muchos más, hoy voy a cumplir mi promesa y hablar de esos hombres. Pero no de los que hacen las tareas domésticas, sino de los que las hacen como cosa propia, sin presumir de ello ni hacer alharacas, sin pensar que están por ello haciendo un favor a nadie o siendo los mejores del mundo y, sobre todo, los que las hacen sin necesidad de estar tutelados por su compañera, que hace de jefe de maniobras en virtud de un nombramiento tácito.

Hablo de hombres que van al supermercado sin necesidad de tener una lista hecha por otra, de los que son capaces de comprar pañales sin tener que preguntar por el móvil la marca o clase de los mismos, los que saben que en las casas hace falta leche, aceite y huevos además de cervezas, filetes y caprichos gastronómicos.

Hablo también de los que ponen la lavadora sólo porque el cesto está lleno, sin necesidad de que nadie se lo diga, de los que la conectan sin preguntar que programa seleccionan o dónde se coloca el jabón, de los que se fijan en que los calcetines no caigan en ese agujero negro que los divorcia de sus parejas, de los que salen a recoger la ropa tendida porque se ha puesto a llover sin que nadie se lo advierta, y de los que saben que la ropa blanca no se mezcla con la de color por más que los anuncios de detergente nos digan lo contrario.

Me refiero igualmente a los que saben el horario de extraescolares de sus hijos e hijas y no han de preguntar si les meten en la mochila el maillot de ballet, el kimono de judo o la guitarra, de los que deciden de qué hacen el bocadillo sin plantear consulta, de los que recogen a sus criaturas sin previas llamadas para cerciorarse de la hora a la qué salen.

Y también a quienes son capaces de hablar sin intermediarias con la empleada del hogar –que suele ser mujer-, y que llaman directamente al servicio de reparación del calentador o el lavavajillas simplemente porque se ha estropeado. Y de los que comprenden que una nota en la nevera diciendo que hay que avisar a alguien, o rellenar el papel del contador del agua, significa que hay que hacerlo, y no que preguntar si se ha hecho.

Y tantas y tantas otras cosas. Esas que muchos hacen, y ésas que otros ni siquiera se han planteado. Pero, sobre todo, hablo de quienes han asumido de una vez por todas que nadie nació con un chip en el cerebro que le haga más apta, ni más preparada, para hacerse cargo de ciertas cosas. Sean hombres o mujeres, porque a muchas también les queda un largo camino por recorrer hasta aprender a que no se delegan funciones, sino que se comparten, porque atañen a todos, y a todas.

Así que desde aquí mi enhorabuena a todos los que lo han conseguido. Que algunos hombres buenos se conviertan en muchos. Y que un día pueda escribir un artículo titulado “Todos los hombres buenos”.

Publicado originalmente en informaValencia1.

Twitter @gisb_sus

Perfil oficial de la Asociación No Más Violencia de Género "José Antonio Burriel", por la erradicación de la violencia contra las mujeres.