Ante la custodia compartida, consideraciones de “Mujeres Juristas Themis”

Marzo 6, 2017 en Artículos, Opinión por No más violencia de género

Punto de partida: el interés superior del menor.  

La custodia compartida está “de moda”, como si esta figura de la guarda y custodia del menor fuera la panacea universal.

Distintas asociaciones impulsan la custodia compartida.

Y son muchos los elementos jurídicos, psicológicos y sociales que se obvian en su planteamiento.

En pocos días se va a celebrar un Congreso Internacional sobre la Custodia Compartida y la Protección Jurídica del Menor. Y curiosamente el Congreso está impulsado por una asociación en pro de la custodia compartida.

Vale la pena leer lo que a continuación se transcribe, son  consideraciones de “Mujeres Juristas Themis”, prestigiosa asociación de mujeres y que trata a fondo el tema de la custodia compartida.

JOSE-ANTONIO BURRIEL

custodia compartida impuesta

EDITORIAL REVISTA “MUJERES JURISTAS THEMIS” N.14

“Porque creemos en la igualdad entre hombres y mujeres la Asociación de Mujeres Juristas Themis siempre ha apoyado la corresponsabilidad parental desde el nacimiento de los/las hijos/hijas, y por ello hemos considerado que los horarios de trabajo deben flexibilizarse y racionalizarse y los permisos de paternidad deben tener carácter obligatorio de forma alternativa y sucesiva a los de las mujeres.

Ello, entre otras medidas, permitiría educar en igualdad a nuestras hijas e hijos para no seguir perpetuando roles distintos para hombres y mujeres, porque lo cierto es que actualmente es mayoritario el número de mujeres que se dedican en exclusiva al cuidado de su familia o que compaginan dicho cometido con su trabajo por cuenta ajena siendo las cuidadoras principales de sus hijos/hijas.

La excedencia laboral o la supeditación de la carrera profesional a las necesidades familiares es un uso corriente en las mujeres siendo todavía excepcional que se ejerza por parte del hombre.

En coherencia con lo anterior en los procesos de familia ha sido y sigue siendo mayoritario el otorgamiento de la custodia de menores a las madres. Sin embargo, aunque el legislador debería haber apoyado el cambio del modelo familiar existente mediante propuestas legislativas que apoyaran el ejercicio compartido de la responsabilidad parental durante la convivencia, no lo ha hecho, creando sin embargo un marco legal que permite el ejercicio de la corresponsabilidad ex novo, una vez rota la familia.

Es un uso corriente en nuestros tribunales hacer mención al “interés superior del menor” para justificar las medidas que afectan a los mismos, y en aplicación de la doctrina del Tribunal Supremo que considera que dicho interés demanda que la custodia compartida no debe ser considerada como algo excepcional, un número no escaso de jueces/juezas acuerdan la custodia compartida sin valorar suficientemente las circunstancias del caso.

Así hay menores que pasan cada semana en una casa diferente, a veces no cercanas, pero que tienen que estar con quien no conviven en ese periodo todos los días tres horas o a los que no se ha preguntado su opinión o que son sometidos a pautas de convivencia diferentes según con quien están, o que se nutren de comida basura porque uno de los dos progenitores no ha desarrollado habilidades para proporcionar a sus hijos/ hijas una alimentación equilibrada.

El fenómeno es tan reciente que pasados unos años, observaremos los efectos que esta forma de custodia pueda producir en el desarrollo emocional de una generación que habrá servido de cobaya para ensayar un modelo a partir de la ruptura familiar que frecuentemente rompe las pautas de vida cotidiana al que estaban acostumbrados los/las menores.

¿Creería excesivo el legislador o el poder judicial, que en aras a proteger el tan citado interés superior del menor se realizara de oficio una evaluación técnica sobre el impacto de esta forma de custodia transcurrido un periodo de tiempo razonable desde su adopción?”

  • CONCLUSIONES FINALES CONGRESO SOBRE CUSTODIA COMPARTIDA DE LA ASOCIACION “MUJERES JURISTAS THEMIS” Reproducimos algunas de las conclusiones. Para todas las conclusiones: (http://www.mujeresjuristasthemis.org/prensa/noticias/154-conclusiones-finales-custodia-compartida) Reproducimos algunas de las conclusiones
  • Necesidad de titulación y especialización de los componentes del equipo psicosocial.
  • Que en ningún caso pueden estos equipos informar sobre la idoneidad de la custodia compartida cuando el progenitor este como investigado o condenado por Violencia de Género.
  • La Asociación de Mujeres Juristas Themis denuncia la discriminación que los justiciables sufren en función del territorio y Juzgado al que corresponda su litigio. Themis exige la supresión de la adscripción de equipos psicosociales a los juzgados concretos y la creación de los Cuerpos de psicólogas/psicólogos y trabajadoras/trabajadores sociales como cuerpo especial adscrito al Ministerio de Justicia o a las Comunidades Autónomas con competencias transferidas, a similitud del cuerpo de médicos/medicas forenses ya existentes.
  • Desde la Asociación de Mujeres juristas Themis, al analizar las resoluciones judiciales, en los procedimientos tramitados en los juzgados de violencia sobre la mujer, se detecta que las medidas de protección hacia los y las menores como son la suspensión del régimen de visitas y la retirada de patria potestad, no se están adoptando, ni en los procedimientos civiles ni cuando se adoptan las órdenes de protección, salvo en casos excepcionales.
  • Se ha detectado que se está concediendo guarda y custodia compartida por vía de modificación de medidas en los casos en que han existido procedimientos previos por violencia de género, incluso cuando han existido condenas y ha finalizado su Cumplimiento.
  • Desde la Asociación de Mujeres Juristas Themis se propone:

1.- Que se traslade al articulado de la legislación civil para que tenga eficacia lo recogido en la exposición de motivos en el apartado VI de la Ley 8/2015 de Protección a la Infancia, que dice:  “Cualquier forma de violencia ejercida sobre un menor es injustificable. Entre ellas, es singularmente atroz la violencia que sufren quienes viven y crecen en un entorno familiar donde está presente la violencia de género. Esta forma de violencia afecta a los menores de muchas formas. En primer lugar, condicionando su bienestar y su desarrollo. En segundo lugar, causándoles serios problemas de salud. En tercer lugar, convirtiéndolos en instrumento para ejercer dominio y violencia sobre la mujer. Y, finalmente, favoreciendo la transmisión intergeneracional de estas conductas violentas sobre la mujer por parte de sus parejas o ex parejas. La exposición de los menores a esta forma de violencia en el hogar, lugar en el que precisamente deberían estar más protegidos. De forma que se recoja que en ningún caso se podrá dar una custodia compartida en ningún procedimiento que se tramite en los Juzgados de Violencia sobre la Mujer4.

2.- Que se establezca la obligatoriedad en los Juzgados de Violencia sobre la Mujer, antes de adoptar el régimen de comunicación y estancias de los y las menores con el padre, la realización de una evaluación por profesionales especializados en violencia de género valorando el riesgo de los y las menores, manteniéndose hasta la resolución la suspensión de la estancia con el investigado.

3.- Se debe derogar toda normativa de índole civil que permita que pueda existir custodia compartida en los casos que exista violencia, basándonos en el reconocimiento de que los menores son víctimas directas de la violencia de género.

Además, se debe incluir de forma expresa en el Código Civil la imposibilidad de atribuir la custodia en exclusiva a los investigados y condenados por violencia de género.

4.- El cumplimiento de la condena por violencia hacia la madre y/o hijos e hijas no puede ser causa para poder acceder a una custodia compartida.

5.- No se pueden establecer regímenes de estancia  comunicación tan amplios a los investigados o condenados por violencia, que se convierta de hecho, en una guarda y custodia compartida encubierta, como viene ocurriendo actualmente.

6.- Toda situación de violencia genera una conflictividad que no puede ser obviada por los órganos judiciales y, en concordancia con lo que Themis ha formulado en orden a trasladar el preámbulo de la Ley 8/2015 de Protección a la Infancia al articulado, se debería recoger que en estos supuestos no cabe en ningún caso otorgar una custodia compartida, sea cual sea el resultado del procedimiento penal. De otra forma, y según todos los convenios internacionales de aplicación, no se estaría garantizando la estabilidad física y psicológica de los y las menores.

  • No existe ninguna evidencia científica que avale que en cualquier circunstancia, siempre que no se estime –con un criterio necesariamente subjetivo- un grave perjuicio para los y las menores, que la custodia compartida sea el sistema más beneficioso para estos. No existen estudios significativos sobre el ajuste psicológico de los y las menores en casos de custodias compartidas impuestas. Los estudios versan sobre custodias compartidas adoptadas de común acuerdo.
  • Necesidad de un estudio en nuestro país sobre adaptación psicológica de menores en custodia compartida impuesta y de común acuerdo, que incluya el seguimiento de estos y estas menores a lo largo del tiempo.
  • En cualquier conflicto que se somete a la resolución de juzgados y tribunales es preciso examinar, con la mayor exhaustividad posible, las circunstancias concretas de cada supuesto en orden a proteger el interés superior de los y las menores. Así lo exige el derecho fundamental a tutela judicial efectiva, que sería vulnerado si con arreglo a estereotipos se configurara legalmente un sistema de custodia compartida como preferente e impuesta.
  • En el caso de resolver sobre el sistema de estancias de los y las menores con cada uno de los progenitores es preciso analizar los indicadores que garanticen como queda salvaguardado su interés superior, que de forma no exhaustiva han de estar definidos en la norma aplicable como puedan ser la edad de los menores, vínculo afectivo, quien ha sido el cuidador primario, dedicación de uno y otro progenitor a la crianza de los hijos/hijas, posibilidades y antecedentes de conciliación laboral y familiar, pautas educativas comunes, cercanía de los domicilios, habilidades parentales o aptitud psicológica de cada uno de los progenitores. Al objeto de evitar arbitrariedad, es preciso plasmar estos indicadores en la norma aplicable.
  • También ha de exigirse un plan de parentalidad que concret con la mayor pormenorización la forma en que se proyecta ejercer la custodia compartida que se postula, y quien o quienes van a ejercer el cuidado directo de los hijos e hijas, tanto en procedimientos de mutuo acuerdo como contencioso.
  • En todo caso, cuando se adopte una custodia compartid impuesta, ha de hacerse de forma provisional, realizando en sede judicial una nueva valoración al cabo de un tiempo no superior a un año sobre la adaptación de las y los menores a este sistema.
  • Muchas custodias compartidas que aparecen adoptadas de común acuerdo no responden a un consenso y voluntad real de los progenitores de ejercer la guarda de los y las hijos e hijas en corresponsabilidad, sino a estrategias procesales guiadas por el beneficio económico y a la presión ejercida para obtener acuerdo, adelantado y prejuzgando la resolución judicial.
  • Frecuentemente en casos de ruptura parental, los y las menores son utilizados como correa de transmisión de los conflictos, que se ven incrementados en un sistema de custodia compartida impuesta. La custodia compartida entonces no es la solución, sino que agrava el problema cuyos principales damnificados son los hijos e hijas menores.

 EDITORIAL REVISTA “MUJERES JURISTAS THEMIS” N.14

Dos interesantes estudios en este numero de la revista

(http://www.mujeresjuristasthemis.org/documentos-themis)

  1. La custodia compartida impuesta perjudica a los y las menores. Angeles Alemany.
  2. Consideraciones de hecho y de derecho en la custodia compartida impuesta. Maria Duran.

Perfil oficial de la Asociación No Más Violencia de Género "José Antonio Burriel", por la erradicación de la violencia contra las mujeres.