Bretón y sus hijos, un crimen machista

junio 25, 2013 en Opinión por No más violencia de género

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Artículo publicado en Los ojos de Hipatia el 24 de junio de 2013

         Se escriben muchas cosas sobre la conducta de Bretón, el presunto asesino de sus hijos y, se escuchan múltiples comentarios sobre su actitud en el juicio, comentarios de expertos y de no expertos. Se dice si es psicópata, si es responsable, pero con anormalidades. Se dicen muchas cosas. Sin embargo, no se dice algo esencial, que explica actitud y conducta.

      Bretón ha mostrado ante su mujer y sus hijos la actitud propia de un machista, es decir, de un dominador en toda su extensión, y dominador por considerarse superior a su mujer. En un momento determinado su mujer le dice: hasta aquí he llegado, me separo. ¡Ese es el comienzo de la reacción de Bretón, una reacción con trágicas consecuencias!

     Un machista no soporta que su mujer elija la libertad y rompa la unión… ¡le diga adiós! ¿Cómo es posible que la “dominada”, un ser “inferior”, pretenda un camino fuera de su poder y de su dominio? Para el machista  tal decisión de la mujer supone un fracaso de su plan, de su concepción de la pareja. ¡Un machista no acepta, sin más, tal derrota, tal fracaso!

   Por eso Bretón intenta convencer a la mujer que no se separe. Y, cuando vislumbra que la decisión de la mujer es firme…se “dispara” todo el pensamiento machista: hay que dar a la mujer un escarmiento, hacerle ver quien “manda”. El maltratador debe seguir haciendo daño…debe seguir haciendo el daño que siempre  ha hecho, aun cuando para el, para el maltratador, no era daño, era lo que tenia “que hacer”, “lo que debía hacer”… ¡la conducta de la mujer debía ser la que el maltratador fijaba –el ser superior “enseña” al ser inferior!

   ¿Y que mayor daño podía hacer a la mujer que “dominar” por completo a los hijos? Bretón, como cualquier otro machista, era conciente del amor de la madre hacia sus hijos –el machista no soporta fácilmente que la madre se vuelque sobre los hijos y relegue al hombre a un segundo termino-. Pero… ¡los hijos son “suyos”! Y son “suyos” en un sentido total; en definitiva, son de su propiedad, y el machista decide que deben hacer y como deben hacerlo. Pero si el machista, ante la decisión de la mujer de la ruptura, quería seguir haciendo daño a su mujer, demostrando “su poder, dominio y superioridad”… ¡los hijos, ese era el daño mas grande que podía hacer, “su lección” de ser superior!

        Y como  eran “sus hijos” –tal cual, mas un “objeto que otra cosa”-… ¡el sacrificio! Asesinándolos cumplía dos objetivos: los hijos eran “suyos” y su mujer iba a sufrir un dolor para toda la vida. ¿Por qué los expertos y los no expertos no hablar de “machismo” en la conducta y actitud de Bretón? ¿Acaso tienen resquemores de llamar a las cosas por su nombre?

     Y Bretón es “el protagonista principal” de su propio juicio. Y no solo porque se le esta juzgando a el, sino porque se considera “dueño y dominador” de todo lo que sucede en el juicio. ¿Cómo logra mantenerse tan frío, tan sin sentimientos, con una mirada de superioridad y hasta de desprecio? Porque Bretón “ha hecho lo que tenia que hacer, lo que debía hacer”, nada mas y nada menos. Como ha hecho lo que “debía de hacer”, no se arrepiente. Que los demás no entiendan sus actos… ¡que importa, lo entiende el, y su narcisismo no va a permitir duda alguna! Que importa que, si no logra evitar la sentencia condenatoria, pase el resto de su vida en prisión: es “un hombre” que ha hecho lo que “tenia que hacer”, hasta orgulloso de ello. Además –y es terrible en saberlo- va a saber que su mujer tiene dentro un dolor para toda la vida.

    Por ahora es “presunto asesino de sus hijos”. Pero estamos ante “un presunto crimen machista”. Y esa realidad explica la conducta de Bretón y su actitud en el juicio.

Por JOSÉ ANTONIO BURRIEL, Presidente de la Asociación No más violencia de Género “José Antonio Burriel”

Perfil oficial de la Asociación No Más Violencia de Género "José Antonio Burriel", por la erradicación de la violencia contra las mujeres.