Consejos que no aconsejan

febrero 2, 2015 en Artículos, Opinión por No más violencia de género

aconsejar-tu-tu-tu419x276Por Susana Gisbert.

No hace mucho que llegó a mis manos un ejemplar de una de esas revistas llamadas “femeninas” en que se atrevían a proporcionar unos impagables consejos para mantener viva una relación de pareja. Por supuesto, acompañados de fotos de colorines de chicas monísimas embelesadas  ante sus no menos monísimos chicos. Todos altos, guapos y divinos y, al menos supuestamente, felices.

He alucinado. Los consejitos de marras no tenían desperdicio. Cosas como tenerle preparada una suculenta merienda a tu amado, fingir que ha sido él quien ha tenido la idea genial que se le ocurrió a ella para que se sienta contento, acompañarle al fútbol o a cualquier deporte genuinamente “masculino” para que vea que nos interesan sus aficiones, o dejar que él sea nuestro profesor y nuestro guía en alguna actividad a la que le tenga apego, entre otras lindezas.

Rápidamente, mi mente emigró a otra publicación que vi hace algún tiempo y que databa, si no me equivoco, de 1953, llamado “Manual de la buena esposa”, editado por la Sección Femenina. También contenía un impagable catálogo de consejos, entre los cuales incluía tenerle dispuesta una deliciosa cena al maridito en cuestión, escuchar con real o fingido interés aquello que tuviera a bien contar, no agobiarle con nuestros problemas porque carecen de importancia al lado de los suyos, mantener para él la casa limpia y reluciente, o tenerle las zapatillas preparadas para que se arrebuje en su sillón preferido a leer el periódico. Para troncharse de risa, si no fuera por las ganas de llorar que a una le entran.

Entre una y otra median sesenta años. Ahí es nada. Y a primera vista, parecen del todo distintas. El propio aspecto, y las imágenes que lo ilustran, pudieran parecerse tanto como se parece un huevo a una castaña. Pero ¿es así? ¿son tan diferentes los consejos que se leían entonces y los que leemos ahora?. Pues, por desgracia, no. En ambos casos, subyace exactamente lo mismo: la mujer que atiende al hombre, que calla para que él hable, que finge para que él goce, y que en definitiva, renuncia a su propio ser para que brille el del otro. Los mismos perros con distintos collares, por mucho que los collares sean lindos y relucientes.

Y todo eso, por no hablar de que presupone que la pareja de la mujer ha de ser necesariamente un hombre, aunque ésa es otra historia y deberá ser contada en otro momento, como dijo el escritor.

Así que cuidadín con esas versiones cuqui del Manual de la buena esposa. Por más que ellas luzcan un outfit de última moda, y ellos sean de lo más cool, y su look sea el no va más. Que no nos deslumbre el brillo del paper couché. No es más que una versión renovada de un machismo viejuno y trasnochado. O vintage, para estar más a tono.

Para hacérselo mirar.

twitter @gisb_sus

Perfil oficial de la Asociación No Más Violencia de Género "José Antonio Burriel", por la erradicación de la violencia contra las mujeres.