La defensa de la dignidad de la mujer

agosto 25, 2015 en Opinión por No más violencia de género

Me meto en un charco y chapoteo. Se ensucian los zapatos y algo el traje. Pero mientras “juego” –con los zapatos nuevos y recordando mi niñez- alejo de mi cerebro la sombra de un peligro: que el charco se convierte en inundación y arramble con todo. Descrita con brevedad la metáfora, me meto de lleno en el tema: mujer versus hombre, hombre versus mujer.

aedef-mafalda-dignidad7

Llevo años luchando contra la violencia de género –creo que fui de los primeros en hablar de “violencia machista” por aquello de emplear un término rotundo y de impacto social- Y lo hice absolutamente convencido de dos cosas: la igual dignidad de la mujer y del hombre, y la desigualdad que se observa en nuestra sociedad. Y lo hice totalmente convencido de que el hombre piensa -pensamiento patriarcal machista-  que es superior a la mujer, que ésta está bajo su dominio y decisiones. Resumiendo mucho: la mujer es un objeto para el hombre y no una persona con igual dignidad y valor.

En esa lucha –erradicar la violencia de género en nuestra sociedad, conseguir que la igualdad sea real y no un simple deseo- estoy y seguiré estando hasta conseguirlo –al menos lo seguiré intentando con todas mis fuerzas-. Pero nunca, nunca, nunca, he planteado esos esfuerzos como una lucha entre hombre y mujer, como un enfrentamiento entre ambas personas con distinto sexos. Cierto es que algunos hombres –universalizar es injusto- sí se lo plantean como “una auténtica lucha”, una lucha por mantener su superioridad, una superioridad que ellos mismo han implantado en el tejido social y en las relaciones personales con la mujer. Una “lucha” que les lleva hasta a asesinar cuando no consiguen sus objetivos, cuando “su superioridad” es puesta en entredicho. ¡Algunos hombres-demasiados- matan; demasiadas mujeres son asesinadas!

¿Por qué he comenzado estas líneas diciendo que me metía en un charco? Porque voy a afirmar, a continuación, que es un error –al menos para mí es un error- cargar “las tintas”, en las campañas, manifiestos y manifestaciones -para exigir una mayor atención a la lucha contra la violencia de género- en el hombre cual si fuera un enemigo –algunos lo son-; hacer afirmaciones que suenen a mujer versus hombre, o viceversa. Yo lo tengo claro –siempre respetando otras opiniones y enfoques-: hay que relanzar, y reforzar, las medidas destinadas a instaurar la igualdad en la sociedad, también las medidas de protección de la mujeres –muchas- ante el desenfreno machista de algunos -demasiados- hombres, y, por encima de cualquier otra cosa, poner el acento en las víctimas, pues su recuperación -rompiendo el silencio en muchísimas ocasiones- es la finalidad esencial de la ley integral. Y quien sale beneficiado de todo ello es la sociedad; por consiguiente, todos los ciudadanos, sean mujeres u hombres.

Dignidad

Un toque de atención que merece la pena tener en cuenta: hay que adoptar medidas para poner punto y final a “las campañas” de grupos machistas –por cierto, tienen eco en medios de comunicación- que tratan, eso sí con malas artes y arteras falsedades- de oscurecer las normas legales, de “liquidarlas” si fuera posible. Lo hacen mediante la mentira de “las denuncias falsas” –incrementan por miles las escasas existentes-, del no reconocimiento de la presunción de inocencia, de la acusación hacia la mujer de provocaciones, etc. Echo de menos una actuación enérgica de la Justicia ante esas falsedades e injurias. Y debemos redoblar los esfuerzos para dejar en evidencia a grupos –con dinero detrás de ellos- que no dudan en mantener “sus privilegios” mediante la falsedad.

Estoy al lado de las mujeres víctimas de violencia de género, como no podía ser menos. Y estoy al lado de las mujeres en todos sus esfuerzos en pro de la igualdad y de sus derechos. Seguiré haciéndolo a través de los esfuerzos personales y de las redes sociales. Y no dudaré en calificar de machismo cualquier intento de menosprecio a la mujer por considerarla inferior, cualquier acto que pretenda seguir manteniendo un pensamiento patriarcal machista que es manifiestamente injusto y que no corresponde a la dignidad de la persona humana.

Y recuerdo a los hombres, a todos los hombres, especialmente a quienes todavía piensan y viven en machismo,  un interrogante que escuché hace ya algunos años, un interrogante dirigido a los machistas: ¿alguna vez has pensando cuándo has dejado de ser hombre? ¡Has dejado de ser hombre cuando te has sentido superior y has maltratado a una mujer!

Concluyendo. Redoblemos los esfuerzos en la erradicación de la violencia de género, en la protección de las mujeres, en el castigo de los delincuentes, en la recuperación de las víctimas. Y exijamos a las autoridades una mayor atención al problema, la puesta en marcha de las medidas existentes y de otras nuevas. Pero poniendo el acento en la igualdad y dignidad de todos, en los derechos en la sociedad de todos, sin excepciones. ¿Los machistas? Dejemos que los descerebrados se desintegren en su propia “mala sangre”: ellos son los delincuentes, los que viven fuera de una sociedad democrática y, por tanto, igualitaria. No les demos la oportunidad de que digan que las mujeres, y quienes estamos a su lado por justicia y dignidad, les atacan. ¡No hay “versus” nadie; solamente defensa de la dignidad de la mujer!

José Antonio Burriel, presidente de la Asociación NO Más Violencia de Género “José Antonio Burriel”.

Perfil oficial de la Asociación No Más Violencia de Género "José Antonio Burriel", por la erradicación de la violencia contra las mujeres.