Las estacas del elefante encadenado

febrero 25, 2015 en Opinión por No más violencia de género

indefension-aprendida“Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no puede. Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo. Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza…

Todos somos un poco como el elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos pensando que «no podemos» hacer montones de cosas, simplemente porque una vez, hace tiempo, cuando éramos pequeños, lo intentamos y no lo conseguimos. Hicimos entonces lo mismo que el elefante, y grabamos en nuestra memoria este mensaje: No puedo, no puedo y nunca podré. Hemos crecido llevando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y por eso nunca más volvimos a intentar liberarnos de la estaca”.

Son las palabras finales del cuento de Jorge Bucay “El elefante encadenado”: atado en una pequeña estaca apenas inaugurada su vida, lo intento, pero no pudo; pasado el tiempo no hubo intentos. Imaginaba que no lo iba a conseguir. Y desde sus primeros pasos en la vida, a la mujer se le “ato” a una estaca: el machismo, la aceptación de su inferioridad, de su sumisión al hombre, que era superior y así debía ser acatado.

Y se alzaron las voces…Tras siglos, casi desde los inicios de la vida humana, la mujer aparecía atada a una estaca. Y se alzaron las voces…igualdad y  dignidad. Y se establecieron normas. Y aparecieron las asociaciones de mujeres. Y la  mujer comenzó a vislumbrar la esperanza: era igual en dignidad y libertad. No para todas las mujeres apareció la esperanza: o no les llego el mensaje o era muy costoso el dejar atrás la pequeña estaca. Y siguieron las voces, cada vez mas fuertes y mas generales. Pero…

Pero el machismo siguió manteniendo la estaca, de forma descarada o encubierta, en trabas y reproches, en mentiras y bulos. Que si la mujer era débil y había que protegerla. Unos salarios desiguales creaban la dependencia económica. Que así se ha vivido desde siempre, y era lo normal, así debía de ser. Y la transmisión del mensaje machista calaba y la mujer temía que era un error dar el paso a la igualdad y dignidad.

Y mas estacas. Me dejo de exquisiteces y piso el barro:

  • Falta de la formación debida en los operadores que atienden a las victimas de violencia de genero en primera instancia. Y si no existe la formación adecuada, surge el pensamiento machista en el que hemos sido educados. Y la no atención debida o la desatención fluye entre las mujeres y no dan el paso. ¡Hay salida, denuncia! ¿Se facilita la denuncia?
  • Falta de formación también en los operadores jurídicos de segunda instancia. Los jueces son jueces, por supuesto, pero…para ellos no parece existir la violencia psicológica. Excusa: es difícil probarla. ¿Para qué están las diligencias judiciales? ¿Acaso consideran que el insulto o la injuria forma parte de la relación afectiva? Y el temor a que, a pesar de la condena, el maltratador siga relacionándose con sus hijos. ¿Acaso se desconoce que el maltratado a la madre es también maltrato a los hijos?
  • Y los bulos y mentiras: muchas denuncias son falsas. La mujer denuncia para obtener beneficios económicos o quedarse con los hijos. Algo habrá hecho la mujer. Alguien puede suponer que se acepta la esclavitud y el horror de la violencia de genero por unos cuantos euros.
  • Y me preocupan sobremanera las “estacas” que encadenan a los adolescentes: los estereotipos en su familia, y en los medios de comunicación, los mitos del amor romántico, etc., Y si no les descubrimos a tiempo “las estacas” y les ayudamos a desprenderse de ella…sometemos a “la primavera de la sociedad” a ser “puro invierno”

Y no es tarea exclusiva del domador o del dueño del circo el suprimir “la estaca”….también de los espectadores, de todos los ciudadanos.

 

Perfil oficial de la Asociación No Más Violencia de Género "José Antonio Burriel", por la erradicación de la violencia contra las mujeres.