Otra burundanga en la violencia de género

septiembre 29, 2016 en Artículos, Opinión por No más violencia de género

Por José-Antonio Burriel

Burundanga, la droga que anula la voluntad. Imagen de El Mundo, Edición Digital.

“La burundanga, también llamada escopolamina, ha resultado ser la substancia psicotrópica perfecta para los agresores, pues provoca un automatismo en el cerebro de la víctima causando un estado de sumisión ante cualquier orden. De este modo, algunos delincuentes y agresores sexuales suministran el fármaco a la persona que desean robar, violar o incluso asesinar. Una vez consumido, la víctima queda totalmente desprotegida…es una droga utilizada para fines delictivos, pues la víctima intoxicada con burundanga sigue cualquier orden sin presentar resistencia, es decir, si se le ordena, es capaz de ofrecer su dinero y sus pertenencias sin hacer intento de escapar. Lo que hace dificultoso detectar esta droga para la víctima es que no sabe ni huele a nada en particular y puede ser suministrada a través de diferentes medios, tales como la comida, la bebida (si se trata de bebidas alcohólicas el efecto depresor aumenta) o incluso por vía inhaladora (por ejemplo, un cigarro o pañuelo contaminado…Durante el episodio amnésico, la víctima mantiene una identidad personal y puede ejecutar adecuadamente sus actividades normales de la vida diaria, es como si la víctima quedase “hipnotizada” a manos de su agresor, pues es capaz de guiar al agresor hasta su banco y facilitarle el código secreto, por ejemplo. Es una sustancia que provoca una eliminación completa del libre albedrío mientras se sigue actuando, el cerebro queda automatizado haciendo lo que se le ordena y respondiendo adecuadamente sin censuras” – Psicologiaymente.

Desgraciadamente, la “burundanga” ha aparecido en los medios de comunicación con motivo del criminal acto de violación múltiple en Pamplona durante sus fiestas. ¡Me causa escalofríos el saber que el acceso a esta droga no es difícil a través de las redes sociales! Pero no quería referirme a esta droga en estas líneas. La burundanga ha venido a mi mente al comparar la droga en cuestión con la presencia constante y agresiva del machismo en las redes sociales y en los medios de comunicación. Lo siento, pero esa presencia –e influencia constatable en la conducta humana- también puede considerarse “una droga”, una “burundanga” de efectos nocivos de manera especial en los más jóvenes.

Los mitos del amor romántico, aunque se disfracen en historias de amor o en cuentos a lo Disneylandia; determinados concursos televisivos donde la agresividad aparece como virtud masculina y la sumisión como actitud femenina; la exaltación de las acciones del hombre como ejemplo para los demás y el ocultamiento de las acciones de las mujeres… ¡triunfar es cosa de los hombres, someterse de mujeres! En definitiva, “una burundanga” que anula la libertad de la mujer para ser lo que en verdad es: una persona igual a cualquier otra persona, sin distinción de raza, religión o sexo. Y aunque en estos últimos tiempos son más las voces que llaman la atención sobre todo ello, aun son pocas y sus llamamientos escasamente escuchados y tenidos en cuenta.

Pero, y aun cuando algunas personas puedan “escandalizarse”, también producen efectos negativos y nocivos –a modo de “burundanga”- determinados mensajes que aparecen en webs y otros medios de las redes sociales. Vamos a ello. Por ejemplo, la insistencia en “fallos” de la Administración de Justicia en relación a la violencia de género o en relación a la guardia y custodia de los hijos. ¿Efectos nocivos a modo de “droga” que inhibe? No es la primera vez que me encuentro con mujeres que me dicen: me rindo, ya no lucho más, la Justicia no me va a proteger. ¡Tal como suena!

Y considero, asimismo, efecto nocivo la “presentación” de la lucha por la erradicación de la violencia de género como “una lucha” de la mujer contra el hombre. ¡No se lucha  contra nadie, se lucha para acabar con un pensamiento –patriarcal machista- que somete a la mujer por considerarla inferior al hombre! Y ya se encargan los “grupos activistas machistas” de recordar de vez en cuando que también las mujeres asesinan a hombres, que existen numerosas sentencias falsas en la violencia de género, etc. ¡Se quiere la igualdad, porque todos –hombres y mujeres- son realmente iguales!

Hemos de evitar cualquier cosa que “adormezca” a la mujer y la siga sometiendo al hombre. Y hemos de hacerlo de modo especial en la vida y conducta de los adolescentes. Están en crecimiento y no deben dejarse llevar por ejemplos e ideas que les conduzcan al dominio y a la sumisión. Seamos conscientes de esa urgencia. Pero no actuemos con negatividad, hagámoslo con transparencia y positividad: ¡deben alcanzar su puesto en la sociedad como iguales en libertad y dignidad!

Perfil oficial de la Asociación No Más Violencia de Género "José Antonio Burriel", por la erradicación de la violencia contra las mujeres.