¿Qué piensa la sociedad sobre la violencia contra las mujeres?

agosto 30, 2013 en Opinión por No más violencia de género


elroto nomasvg violencia generoPor José Antonio Burriel, presidente de la Asociación No Más Violencia de Género “José Antonio Burriel”.

Releyendo –importante para seguir conociendo más a fondo la violencia de Género- la “Guía para Sensibilizar y Prevenir desde las Entidades Locales la Violencia contra las Mujeres”, me he encontrado con expresiones “populares” que vienen a expresar la opinión sobre la violencia de género  de una parte importante de nuestra sociedad. Es posible que sean conocidas de quienes lean estas líneas. Pero pienso que repasar algunas de ellas y reflexionar sobre las mismas- pueden ayudarnos en nuestra propia sensibilización.

  • Es buena persona, no podemos entenderlo, se escucha a un vecino de un agresor detenido tras el asesinato de su mujer. Los agresores suelen tener un comportamiento normalizado hacia el resto de la sociedad. No hay signos externos que los identifiquen pero de una persona que asesina a otra, no puede decirse que no sea mala persona. Aislar la violencia que ejerce contra la pareja de cualquier otra característica personal es una manera de minimizar el problema. De ese modo se explica la tolerancia hacia los agresores aun sabiendo que lo son.
  • Es que se lo estaba buscando, con esa ropa no se puede venir a una oficina“. Es la reflexión de compañeros de trabajo de una mujer que había denunciado por acoso sexual a otro. Detrás está la concepción  de que las mujeres han de ser recatadas y renunciar a su libertad para vestir de un modo u otro; son los hombres quienes deciden en función de sus criterios quien puede ser acosada.
  • Esto es porque allí son más machistas, comenta una mujer mientras lee en la prensa que la víctima era latina. No sabe que el machismo no es patrimonio de una u otra región del mundo y que en España, siete de cada diez casos de denuncia se realizan contra un español.
  • Hay que ver, con lo bueno que era él, ella le dejó y claro, se volvió loco, reflexiona en voz alta una amiga de una pareja conocida en la que ella le ha denunciado. Con ese argumento, se niega la libertad de elección de pareja o el divorcio y se justifica la violencia como un trastorno mental temporal, cuando sabido es que casi siempre coincide con una acción premeditada.
  • Lo hizo porque estaba muy agobiado cuidando a toda la familia”, es el comentario de unos vecinos tras el asesinato de una familia por parte del padre. La depresión o las malas rachas vitales se utilizan como razones convincentes de su inocencia. En demasiadas ocasiones, los medios de comunicación indagan en la vida o en el pasado de los agresores para encontrar traumas y experiencias que ayuden a justificar su comportamiento… pero no hay justificación.
  • No es un hombre violento, es el alcohol lo que le hace a veces, perder la cabeza, se justificaba así en un grupo de amigos una agresión a una mujer por parte de su pareja, porque él cuando bebía, perdía el control sólo de vez en cuando y no sabía lo que hacía cuando llegaba a casa y agredía a la mujer por tener la cena fría o por no tener la camisa planchada. Si bien el alcohol puede ser un elemento desinhibidor, no es causa de ningún comportamiento violento contra las mujeres.
  • No te quejes, te controla porque te quiere mucho, le dice una joven a otra porque ésta se siente incómoda con tantas llamadas y mensajes de móvil de su novio. Se identifica el amor con la posesión de la otra persona (de ella) y no se valora la relación afectiva cargada de libertad y respeto.
  • Es celoso porque te quiere, le explica una amiga a otra que muestra su impaciencia con su pareja. Los celos que no son otra cosa que un malsano deseo de atención exclusiva de la otra persona se naturalizan y se identifican con el cariño.
  • “De dónde vendría a esas horas, comentan dos personas en la parada de un autobús ante la lectura de una noticia de la violación de una joven. Se olvidan de la libertad de movimientos de esa mujer y ponen la acusación de su parte. Ella no debería salir a esas horas porque corre riesgos. Pero, ¿no había sido agredida? La agresión pasa a ser una consecuencia lógica de sus actos; el agresor es invisible.
  • Estaba sola a las cinco de la madrugada, ¡qué haría sola a esas horas!”, piensa en voz alta el amigo de la mujer que fue agredida en una calle. En ocasiones, además de ser agredida, a la mujer se la culpabiliza de la agresión si actúa de un modo transgresor respecto a su papel en un lugar, en un tiempo o en una situación determinada.
  • Es que cuando hay problemas económicos… se puede perder el control”. Quien hace este comentario desconoce que la violencia contra las mujeres no está relacionada con los problemas económicos de una pareja y que se produce entre personas de cualquier nivel económico. Se trata de la expresión máxima de la subordinación de una mujer a un hombre, y en eso, el dinero no cuenta.
  • “Si me pasara a mí, ¡a buenas horas me iba a quedar con él!”, se escucha en la conversación que mantienen dos amigas de una mujer que conocen está siendo agredida por su pareja. La conceptualización del ciclo de la violencia ha sido de gran ayuda para demostrar que estas formas de maltrato no provienen de agresiones casuales entre iguales sino de ataques sistemáticos de parte de quienes tienen más poder. El desconocimiento de las consecuencias psicológicas del ciclo de la violencia sobre las mujeres violentadas lleva a presuponer que son personas que no saben la decisión que deben tomar aunque estén en plenas facultades para hacerlo. En el imaginario colectivo no se comprende que son personas vulnerables y víctimas de un estrés postraumático.
  • Va con el oficio“, destaca una persona ante la muerte de una prostituta, oficio que queda resaltado en los medios de comunicación si resulta agredida. Las mujeres prostituidas además ven justificada la violencia hacia ellas como una muestra más de su poco valor social.
  • Es que no era una mujer de su casa”, se justificaba así en un grupo de amigos una agresión a una mujer por parte de su pareja, porque ella salía con amigas iba a estudiar, no se quedaba en casa limpiando sino que tenía una vida pública.
  • Algo habrías hecho…”, afirma una madre a la hija que le está explicando la primera agresión de su pareja. Nada, absolutamente nada, justifica una agresión y el apoyo familiar es esencial para la mujer agredida. Lo último que debería hacerse es culpabilizarla.
  • No digo que la mate, pero es que cuando te separas… te quitan todo, le comenta un amigo a otro leyendo en la prensa la noticia del último asesinato de una mujer por su expareja. En la actualidad, se maneja como justificación de la violencia que las leyes favorecen a las mujeres en caso de separación. El discurso insiste en la falsedad de que la protección de las mujeres supone la desprotección de los hombres.
  • “Se lo estaba buscando…”, afirma una amiga a otra al enterarse de que una joven ha sido violada en una discoteca. La manera de vestir, el alcohol, un comportamiento atrevido, cualquier cosa parece que puede justificar una agresión. Las chicas son libres para estar donde y como quieran y tienen derecho a ser respetadas.
  • Es que ahora no aguantan nada. Las mujeres hace años que no permiten que su relación afectiva esté ligada a “aguantar” como precio. Ante el maltrato, cualquier mujer debería poder tomar la decisión de salir de esa situación y ser apoyada por su entorno, por sus amistades, por otras mujeres y hombres que viven en su entorno. Es lo que necesitan, no que les recuerden que antes “se aguantaba” todo.
  • Los niños necesitan de su padre. Con este argumento se mantienen muchas parejas donde se produce violencia contra la mujer. El padre biológico no siempre es el mejor padre. Un buen padre no maltrata a nadie y menos, a la madre de sus hijos e hijas. El amor paterno es incompatible con la manipulación y la violencia. ¿En qué modelo de relación se está educando a esos niños y niñas que viven en un entorno violento?
  • Fíjate qué suerte, como es una maltratada, le han dado una ayuda económica”. No se sabe a qué suerte se refiere este comentario que a veces se escucha en cualquier rincón de nuestros municipios. Además de que los recursos para las mujeres violentadas son imprescindibles y siempre limitados, porque sin ellos muchas no pueden recomponer su vida, nada compensa la violencia, no es ninguna suerte ser una mujer violentada.

Si no se explican cuáles son las razones de la violencia y cuáles sus consecuencias, el desconocimiento del fenómeno impide que se enfrente de forma adecuada.

La violencia contra las mujeres no tiene que ver con el nivel económico, ni educativo, ni tampoco con las drogodependencias. Las mujeres maltratadas no son las responsables y a muchas, el daño recibido les dificulta tomar decisiones. Todas necesitan de su entorno y en la medida en que nada ni nadie justifique la violencia, ésta irá desapareciendo.

Me ha hecho bien la relectura de estas líneas. Es posible que, a veces, tratando de profundizar, y explicar, la violencia de género, uno se olvide que el “razonamiento” de muchas personas de nuestra sociedad camina por vericuetos sencillos, y estos calan en el colectivo social. Recordarlo puede venir bien para poner los pies en el suelo y romper el silencio que rodea la violencia hacia las mujeres.

Guía para Sensibilizar y Prevenir  desde las Entidades Locales la Violencia contra las Mujeres
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Artículo publicado en la revista digital Los Ojos de Hipatia el 28 de agosto de 2013: http://losojosdehipatia.com.es/opinion/que-piensa-la-sociedad-sobre-la-violencia-contra-las-mujeres/

 

Perfil oficial de la Asociación No Más Violencia de Género "José Antonio Burriel", por la erradicación de la violencia contra las mujeres.