Pisar los charcos

Diciembre 14, 2015 en Artículos, Opinión por No más violencia de género

  • Facebook
  • Twitter
  • LinkedIn
  • Add to favorites
  • Email
  • RSS

Por José-A. Burriel

cantando-bajo-la-lluvia-don

Cómo me gustaba de pequeño y estrenaba zapatos o estaban muy limpios y había llovido, pisar los charcos de agua en las aceras; eso sí, haciéndolo disimuladamente –como si no me diera cuenta o diera un paso en falso- para evitar la bronca de mis padres…Pues, voy a pisar “charcos”, pero con la intención de componer esa extraordinaria escena de “Cantando bajo la lluvia”; es decir, haciéndolo  a propósito.

Primer charco: la llamada Ley Integral.

Su nombre completo y auténtico es: Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.

  • Y se blande esa ley como instrumento legal y principal para combatir la violencia que se ejerce sobre las mujeres por el hecho de ser mujeres; por los hombres como acción de quienes se creen superiores -el hombre sobre la mujer-.
  • Y surgen los problemas: ¿solamente hay un género? Y, como consecuencia los hombres –machistas o no- se sienten discriminados. Y aparecen “los fantasmas”:
  • Si se “maltrata” a los hombres con esta ley; si se criminaliza al hombre; que si las mujeres se aprovechan de las medidas de la ley; que si…

Pisemos este charco

Vaya por delante que, siendo el pensamiento machista dominante en nuestra sociedad –el hombre es superior a la mujer y la desigualdad se instala en la sociedad a todos los niveles-, no es de extrañar que lobbys machistas –haberlos los hay- lancen campañas de desprestigio –sapos y culebras- sobre la ley. Pero no se puede olvidar que esa crítica a la ley también la sostienen hombres bien intencionados y no solamente “activistas” del machismo.

  • La Ley fue avalada por el Tribunal Constitución de un modo claro. Algo que están olvidando quienes ahora se lanzan a hacer propuestas para arañar unos cuantos votos.
  • Que la Ley –bandera de la lucha contra el machismo- no puede ser utilizada “políticamente”. Se habla de un Pacto de Estado, pero con la boca pequeña.
  • Que el término “género” es utilizado por algunos grupos en su acepción marxista. Con otras palabras, se afirma que la mujer es mujer por la socialización y no por su específico sexo. ¡Como personas somos iguales, aunque diferentes: unos son hombres y otros mujeres, y lo son genéticamente!
  • Y cuando surge la ideología sectaria, comienzan los problemas.

Segundo charco: realidades en torno a la Ley

Y son realidades, aunque algunos –para llevarse el ascua a su sardina- las magnifiquen. Y otros las minimicen para seguir en su status de acciones o pretensiones.

  • Denuncias falsas; negar que existen, es negar la realidad, ¿Cuántas? Que los organismos específicos nos lo digan. Pero huir del tema, referirse a él como una falacia de los “enemigos” de las mujeres equivale, entre otras cosas, a aumentar el bulo.
  • Denuncias cruzadas; torticera acción que se lleva cabo .y en casi todas las ocasiones por indicación  “iletrados” para paliar las denuncias del otro. Es decir, “el más tú” de la corrupción trasladado a la violencia sobre las mujeres.
  • Violencia de la mujer sobre el hombre. Otra realidad existente. ¿Alguien duda de que en las relaciones de pareja se puede dar la violencia? Pues se mira hacia otro lado, o se ignora el problema, o se considera un ataque contra los esfuerzos por la igualdad

Pisemos el charco

  • En primer lugar, no esconder la cabeza bajo tierra como hacen los avestruces.
  • En segundo, lugar, una acciones más decididas de la Justicia respecto a las denuncias falsas y las denuncias cruzadas,
  • En tercer lugar, una mayor atención de la Justicia a la violencia psicológica como un acto más de violencia delictiva sobre el otro.
  • Y no olvidemos que cuando estos “charcos” no se pisan para saber su hondura y su peligro, se está restando credibilidad a las denuncias de la mujer.

Tercer charco: campañas y “banderas”

  • No tengo duda alguna de que la autoridad competente debe lanzar campañas para la sensibilización de la sociedad. Así lo hace, y algunas campañas son excelentes. Pero los carteles de las campañas quedan sobre las paredes de los organismos públicos y de algunas asociaciones. Pero los spots televisivos se diluyen entre tanta publicidad de la televisión. ¿Llegan a pie de calle?
  • Además, el ciudadano se está acostumbrando a que “las banderas” de la lucha por la igualdad y la no violencia las porten las autoridades públicas. A los que se unen otros “abanderados”: asociaciones de mujeres, lo que es lógico. Pero se crea la sensación –así se siente en la calle- que estamos ante algo de “mujeres casi casi versus hombres”.
  • Y para que “el charco” se haga más grande, surgen insinuaciones de que grupos o asociaciones se “aprovechan” de esas “banderas” para su protagonismo, o subvenciones o tratos de favor. Que hay mucho de injurioso en esto, sin duda. Pero también realidad, y no hay que esconderlo.

Pisemos el charco

  • Ahondemos en la sensibilización de la sociedad para que sean los movimientos que surgen directamente de los ciudadanos quienes lideren las acciones y las exigencias. ¡Dejemos que sean esos movimientos ciudadanos quienes `porten “las banderas” sin quitarles protagonismo!
  • Respetemos las acciones de todo, su modos de luchar por la igualdad y erradicar la violencia y no intentemos “monopolizar”, ni tampoco “politizar”

CONCLUSIONES

Dejo de pisar “charcos” aunque aún quedan algunos. Me alargaría en demasía. Y unas cuantas conclusiones –según mi leal saber y entender- que también podían ser más, pero son ya muchas líneas.

  • Si queremos avanzar en la consecución de la igualdad y la no violencia, vayamos a la raíz: el pensamiento machista importante en la sociedad.
  • Y hagámoslo desde sus inicios: trato despectiva, palabras injuriosas, desprecios, humillaciones, etc.
  • No se debe olvidar que el asesinato de una mujer es la punta de iceberg del machismo, que es el último escalón de la actitud machista.
  • Solamente si la sociedad es consciente de la existencia del machismo en la vida y relaciones cotidianas, será capaz de poner todo su esfuerzo en erradicarlo y que no se “llegue” a la barbarie de la agresión mortal.
  • Con otras palabras, la educación desde los inicios.
  • Pero una educación que no señale culpables, que no criminalice, sino que enseñe valores.
  • Estamos ante una reivindicación de “la persona”, y no en algo que atañe a la mujer o al hombre: ¡hay que conseguir que seamos personas en la plenitud del concepto!
  • Y el problema lo hemos de resolver todos y no solamente la Justicia o la Policía o determinados grupos o los expertos: ¡Los ciudadanos al unísono, con una sola voz!
  • Y no tengamos miedo de “pisar los charcos”: solamente la luz puede acabar con las sombras

 

Comparte en tus redes sociales

Perfil oficial de la Asociación No Más Violencia de Género "José Antonio Burriel", por la erradicación de la violencia contra las mujeres.