Puñetazos en el alma

julio 12, 2013 en Opinión por No más violencia de género

por José Antonio Burriel, presidente de la Asociación No Más Violencia de Género “José Antonio Burriel”

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No sé quién se expresó así, pero lo repito en cada ocasión que se me presenta: una bofetada, unos golpes hacen daño y dejan marca en el cuerpo; pero un insulto, una humillación, una vejación y un menosprecio son otra cosas: son “puñetazos en el alma”. Y las huellas de los daños físicos desaparecen con el tiempo y con cuidados médicos. ¿Los puñetazos en el alma? No tienen curación médica, y sus “cicatrices” permanecen en el tiempo –como permanecen las “cicatrices en el alma” que son consecuencias de los golpes físicos-. ¿Por qué?

Porque la dignidad de la persona va mas allá, mucho mas, que el físico. La dignidad de la persona implica respeto a su libertad, respeto a su modo de ser. La dignidad de la persona implica consideración hacia su valía; todas las personas tienen la suya, y nadie, como persona, vale más que otra. Se puede ser alto o bajo, guapo o feo, delgado o llenito de carnes, con muchos estudios o mínimos, con virtudes y con defectos –quien no los tienen…- con este o aquel apellido, negro o blanco, religioso o poco creyente o nada…pero es persona y eso implica un valor y una dignidad y, como consecuencia, respeto .

El maltratador sabe bien lo que hace con los actos de violencia psíquica: pulverizar la dignidad de la mujer, reducirla casi hasta la nada, conseguir que la mujer se sienta poco menos que “un trapo” que se utiliza y después se arroja a la basura. Con la violencia psicológica el maltratador persigue anular la personalidad de la mujer y convencerla que el es superior, que ella son el no es nada ni nadie. Y el maleador sabe bien lo que hace, porque el maltratador racionaliza su conducta. Es decir, además de actuar desde su convencimiento de que es superior y hacérselo ver a la mujer, el maltratador lo recuerda cuando piensa que es oportuno. No es el maltrato psicológico un acto producto de un momento de ira o enfado, es acto que busca un resultado: humillar a la mujer para que sienta su inferioridad, tenerle siempre bajo “su bota”.

Y el maltrato psicológico, la violencia psicológica en sus distintas formas, resulta difícil de probar ante la Justicia. ¿Cómo se “mide” la humillación de una mujer mediante un insulto, un menosprecio, una vejación? En primer lugar, cada persona, cada mujer es un “mundo” y lo que a una le hace daño, a otra es posible que no. Y, a veces, quienes atienden a la mujer en la denuncia o en la declaración no están preparados para entender y valorar el maltrato psicológico. Que importante seria que ante el juez se presentara –y se hiciera en los primeros momentos- la valoración integral forense de las consecuencias del maltrato en la mujer…Que importante seria que, desde los primeros momentos, la mujer recibiera asistencia psicológica integral –esta prevista por la ley- no solamente para que recupere su dignidad como persona, sino también para que la valoración que se realiza, estuviera a disposición de la Justicia.

Un gesto, una mirada, una palabra, una omisión, rechazos, insultos, acusaciones, amenazas, críticas destructivas, gritos, manipulaciones, silencios, indiferencias, descalificaciones y desprecios…¡diversas manifestaciones de la violencia psicológica! A veces, se dice: la mujer denuncia porque quiere. Además de ser falsedad que repiten los machistas para que cale en la sociedad, es una manifestación de la falta de comprensión de lo que es y representa el maltrato psicológico.

Resumiendo, la mujer tiene dignidad como persona, como ser humano. Y tiene derecho a que esa dignidad se respete por todos. Y si los golpes físicos hacen daño, los “puñetazos en el alma” mucho más.

Este artículo fue publicado en la revista digital “Ojos de Hipatia” el 8 de julio de 2013

Perfil oficial de la Asociación No Más Violencia de Género "José Antonio Burriel", por la erradicación de la violencia contra las mujeres.