Sólo diez de las 48 mujeres asesinadas denunciaron

enero 7, 2014 en Artículos, Opinión por No más violencia de género

  • La cifra de víctimas mortales por violencia machista se iguala a la de 2012, con cuatro casos aún abiertos; únicamente tres estaban protegidas

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Reflexiones, por José Antonio Burriel.

La complicidad del silencio

Con el silencio cuenta el agresor, el asesino, para seguir “dominando” a la mujer. Amenazas, miedo, dependencia de todo tipo forman parte de la estrategia de dominación del machista. Un silencio que provoca en la mujer aceptación de la situación de maltrato, indefensión.

Si hay que potenciar que la mujer hable –denuncia, comunique a su entorno la situación para pedir ayuda, o a los servicios sociales especializados en la atención de la mujer, por ejemplo, el 016- deberemos explicar con claridad a la mujer los riesgos de su silencio. Así como arbitrar medios e instrumentos al alcance de la mujer para que esta rompa el silencio.

El silencio de las extranjeras.

En el caso de las mujeres extranjeras el silencio viene potenciados por diversos factores: gran dependencia cultural machista, temor a la expulsión, lejanía de un entorno familia, desconocimiento de la legislación, etc. Dos informes respecto a este tema  recomiendo: Amnistía Internacional, Federación de Mujeres Progresistas.

Orden de protección

Para que la ley proteja convenientemente a la mujer víctima de malos tratos, de violencia de género, es precisa la previa denuncia.

Fase de ruptura

Cuando el agresor machista es consciente que la mujer ha optado por la libertad, el peligro es intenso. El agresor machista no está dispuesto  a permitir que la mujer sea libre: o es suya o no es de nadie. Y está decidido el agresor a cualquier medio para seguir “poseyendo”. Si no consigue sus propósitos…el asesinato, a fin de cuentas para el machista la mujer es “propiedad” del hombre.

Hay salida

La Estrategia Nacional potencia el mensaje “Hay Salida”. La mujer maltratada, la mujer víctima de violencia de género, precisa para dar los pasos necesario con el fin de salir de “su prisión” saber que su vida va a ser distinta, que una vida con dignidad, igualdad y libertad es posible.

La presencia cada vez más activa de grupos de mujeres “supervivientes” en las redes sociales es un mensaje vivo de ese “hay salida”.

Violencia machista Verin OrenseTranscripción de la noticia publicada en ABC el 6 de enero de 2014, firmada por Cruz Morcillo, y que ha dado pie a las anteriores reflexiones, como resumen trágico de la situación de la violencia de género en España en 2013.

Raquel fue la primera mujer asesinada por su expareja en 2013;Isabel, la última. Raquel tenía 33 años y dos hijos de 7 y 11; Isabel, de 45 años, ninguno. Ambas eran españolas, igual que sus asesinos. Ninguna había denunciado a estos individuos, pese a que el excompañero de Raquel llevaba meses amenazándola a través de su móvil y acosándola y el novio de Isabel (solo estuvieron juntos cuatro meses) había estado en prisión por agredir sexualmente y amenazar a su anterior pareja. «Ya se cansará. Es el padre de mi hijo», respondía Raquel a quienes le pedían que denunciara a José María M. ante sus persistentes intimidaciones. Entre estos dos crímenes otras 50 mujeres fueron asesinadas por sus parejas o exparejas en 2013, según las cifras de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género.

Cuatro de los casos, ocurridos en Orense, Asturias, Zamora y Zaragoza, están aún en investigación, pero se da por seguro, según las fuentes consultadas, que al cierre de las pesquisas acabarán considerándose violencia machista. Esa que sigue matando a mujeres y dejando niños huérfanos y cuyo cómplice ideal es el silencio.

Pese a que la cifra de asesinatos es la menor de la última década (igualada a la de 2012), continúa evidenciando las fallas de las medidas y el oscuro manto en torno al maltrato. «Queda mucho por hacer», se admite en los documentos oficiales del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Las estadísticas marcan algunas de esas tareas pendientes y permiten radiografiar con bastante exactitud la evolución.

El silencio de las extranjeras

Ni las campañas ni los esfuerzos empleados han logrado aumentar la cifra de denuncias en los casos más graves, que permanece estancada. Solo el 20,8 por ciento de las 48 mujeres muertas el año pasado (como se ha dicho, cuatro casos están aún pendientes de confirmación) denunciaron a su agresor, y una de ellas retiró esa denuncia. El año anterior esa cifra fue del 19,2 por ciento. Encontramos, por tanto, que solo una de cada cinco víctimas mortales fue consciente de que su vida estaba en peligro o se atrevió a dar el paso que podría haber salvado su vida.

En el caso de las extranjeras ese silencio se dispara. De las once mujeres de distintos países (europeas, suramericanas, africanas y asiáticas) a las que mató su pareja, solo una, la marroquí Ilham, había acudido a contar que era maltratada. Denunció tres veces a su marido por violencia de género en el pueblo de Lérida donde trabajaban y vivían, pero retiró después las denuncias. Su marido, también marroquí, la mató a hachazos el 30 de abril, delante de las dos hijas, de uno y seis años, del matrimonio, y con la misma arma acabó con la vida de otro compatriota, obsesionado con que era el amante de su mujer (algo que negó todo el entorno). Ilham tenía 26 años.

Aunque hay casi 64.000 mujeres protegidas de una u otra forma para evitar que las ataque su pareja o expareja –16.000 con protección policial– según datos del Ministerio del Interior, solo tres de las asesinadas el año pasado tenían una orden de protección en vigor cuando el asesino actuó. La cifra vuelve a evidenciar que muchos de los casos más graves no se conocen y, por tanto, es imposible prevenirlos. A finales de noviembre, estaban activos 734 dispositivos electrónicos, los llamados brazaletes, para vigilar a maltratadores por orden judicial.

Uno de los cuatro casos del año pasado que sigue en investigación es el de María Fátima, de 52 años. Su marido la mató en Verín (Orense) el 13 de septiembre, el mismo día que la mujer regresó para hacerse unas pruebas médicas. Se había refugiado con sus hijos en Barcelona, dos días después de que se dictara una orden de alejamiento contra él en agosto cuando intentó estrangularla. La mujer avisó de que se marchaba, pero no de que iba a volver, de manera que no se activó la protección que se le había concedido.

Casi el 60 por ciento de las asesinadas el año pasado tenían entre 21 y 40 años y en más de la mitad de los casos quien las mató aún era su pareja. El 43 por ciento restante eran exparejas o estaban en fase de ruptura, uno de los momentos más delicados, ante el que los expertos insisten una y otra vez en que la mujer maltratada debe extremar la alerta. El maltratador intenta que su objeto, su posesión, no escape (a 30 de noviembre 5.573 internos cumplían condena en centros penitenciarios por delitos de violencia de género). Esta es a grandes rasgos la radiografía de las muertes que provoca la violencia machista. Las esperanzas están depositadas ahora en la Estrategia Nacional para erradicar esta violencia, un plan hasta 2016 con un mensaje claro: «Hay salida».

Perfil oficial de la Asociación No Más Violencia de Género "José Antonio Burriel", por la erradicación de la violencia contra las mujeres.