Violencia de género: al pan, pan y al vino… ¡vino!

octubre 11, 2016 en Opinión por No más violencia de género

Por José-Antonio Burriel.

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Suelo leer casi todo lo que cae en mis manos sobre violencia de género. Tema que ocupa mi atención y mi esfuerzo desde hace años. Aprendo de muchas cosas que se escriben; otras me hacen reflexionar; otras, dedicar más tiempo al estudio para aprender. Y otras… ¡otras me incitan a escribir! Este ha sido el caso de la Tercera de ABC del 8 de octubre y que bajo la firma de Joaquín Leguina se titula “Mentiras y censuras”.

Una sola voz

Vaya por delante mi agradecimiento a Joaquín Leguina por dar a conocer la siguiente frase de Cathy Young, colaboradora del «New York Times» y del «Washington Post»: «El feminismo debe incluir a los hombres, no sólo como aliados sino como socios, con una misma voz y una misma humanidad».¡De acuerdo plenamente! Una misma voz en un coro con barítonos, tenores, bajos, sopranos, mezzosopranos… Y todos, porque son  un coro, suenan con acordes que se complementan. ¡Es la humanidad, de hombres y de mujeres, de ciudadanos de a pie y de autoridades, de versos sueltos o miembros de asociaciones, la que tiene que alzar con fuerza su voz para clamar, y exigir, la igualdad en la dignidad de toda persona, sea hombre o mujer!

Hombres y mujeres

El artículo de la periodista se titulaba  «Las feministas tratan mal a los hombres». Tras la publicación, la Defensora del Lector del diario madrileño en cuestión aseguró que nunca había recibido tan duras protestas, muchas de ellas censurando que el artículo hubiera sido publicado, afirma en su artículo Joaquín Leguina. Por ejemplo: «Nos parece alarmante que cuando miles de mujeres en todo el mundo son asesinadas y violadas por hombres […] se publique un artículo que no ataca a los responsables […] sino a las feministas que lo denuncian».

¿Ataca el artículo a las feministas que denuncian? No lo creo, así lo pienso. No, lo que afirmaba la autora es la injusticia que se puede cometer al meter “en el mismo saco” a todos los hombres. Dicho de otro modo, por el mero hecho de ser hombre, uno no es un maltratador. Lo es si el hombre por el mero hecho de ser hombre se considera superior a la mujer, y trata  a la mujer como objeto de posesión, ser inferior, sometido a sus deseos o designios.

Y afirmo: llevo muchos años luchando para erradicar la violencia machista -término que me gusta más que “violencia de género”-, y me gustaría no seguir luchando más tiempo, me gustaría, por haber sido testigo de la plena igualdad. Y estoy al lado de las mujeres porque éstas son las víctimas, las más vulnerables. Tengan por cierto que estaría al lado de los hombres si fuera al contrario.

Denuncias falsas

Escribe Joaquín Leguina: “¿Existen denuncias femeninas falsas por delitos de violencia doméstica? Juezas y fiscalas ocupadas de estos asuntos sostienen en privado que las denuncias falsas abundan, pero las radicales lo niegan”. Pues claro que existen denuncias falsas, ¿acaso todos somos perfectos? Pero ni tan escasas como afirman las estadísticas oficiales –conviene tener cuenta algo que se olvida con frecuencia: los organismos oficiales no pueden considerar como denuncia falsa aquella que no haya sido dictaminada como tal por la autoridad judicial-, pero ni tan abundantes como algunos afirman.

Y espero que quien haya escuchado en privado lo que dicen que dicen juezas y fiscalas les hayan respondido: obligación y deber suyo es proceder al procedimiento judicial correspondiente si piensan que tal o cual denuncia es o puede ser falsa.

Lo políticamente correcto

¡Y a mí que me importa un bledo eso de lo políticamente correcto! Si pienso que debo decir esto o aquello, lo digo. Y si se me demuestra que he errado, pido perdón…¡y santas pascuas! ¿Acaso no soy libre de pensar lo que quiera y de expresarlo, eso sí con total respeto a lo que piensan y escriben los demás? Como no aspiro a ser diputado o cargo alguno…¡lo políticamente correcto me trae sin cuidado! Como el único pensamiento político que tengo es el bien de los ciudadanos… ¡fuera complejo ante lo políticamente correcto!

Y Joaquín Leguina escribe algo que transcribo aunque se aleje del tema de la violencia machista, pero que puede hacernos pensar. “Pero ¿qué hay detrás de lo políticamente correcto? Sartori, que lo aborrece, ha escrito que es solo «un conjunto de pensamientos muertos que ya no piensan, sino que repiten obsesivamente eslóganes y consignas. Por tanto, la corrección política ni configura un sistema ni busca la coherencia interna».

Uno de los «padres fundadores» de la corrección política, William A. Henry, ya enseñaba la patita: «En lugar del pluralismo y la libertad individual, lo políticamente correcto acaudilla la defensa de los derechos normativos de la comunidad. En lugar de la libertad de expresión, se exige la supresión de la expresión si un grupo de víctimas la considera ofensiva».

Ya lo escribió Orwell en «1984»: «Lo que se pretendía con la adopción de la neolengua y la supresión de la vieja era que cualquier pensamiento divergente de los principios del régimen fuera »literalmente impensable«».

Javier Pamparacuatro (Revista Claves) ha ido un poco más allá: «La corrección política no es la ley del más débil; es ante todo la ley del silencio. Del peor de los silencios, el silencio interiorizado de aquel que se resigna a estar amordazado. No hay peor mudo que el que no quiere hablar.”

Gracias por la atención que han prestado a estas líneas. Ojalá les hagan reflexionar.

Perfil oficial de la Asociación No Más Violencia de Género "José Antonio Burriel", por la erradicación de la violencia contra las mujeres.