Violencia de género y una homilía

mayo 6, 2014 en Opinión por No más violencia de género

Violencia_genero_homilia

Un cura de la provincia de Jaén –no digo más, porque no estoy dispuesto a hacerle publicidad- en su homilía de este domingo –se celebraban las primeras comuniones- sorprendió a todos diciendo, entre otras cosas: “Antes, hace tres décadas, a lo mejor un hombre se emborrachaba y llegaba a su casa y le pegaba a la mujer, pero no la mataba como hoy ¿Por qué? Porque antes había un sentido moral, unos principios cristianos y unos valores que hoy no lo hay. Antes, un hombre, aunque se emborrachara, sabía que había un quinto mandamiento que decía no matarás”.

       Vamos a ver.  Que se han perdido valores, es algo cierto. Y que esa pérdida de valores conduce a conductas contrarias a la ética y a la moral, evidente. Pero se emborracha, pega a su mujer… ¡también es pérdida de valores! ¿Acaso solamente el asesinato de la mujer es una pérdida de valores? ¡Ese puede ser el error, mayúsculo, de ese cura y de tantos otros hombres, curas o no: la violencia de género es ejercicio de sumisión de la mujer y de poder del hombre, poder que se ejercita con cualquier acto de dominio y desigualdad!

   Pero por volver a la homilía como acto religioso añadiré algunas cosas más. ¿Por qué la Iglesia Católica no habla más de la violencia de género y exterioriza con más periodicidad su condena? Todos condenamos de modo absoluto la violencia de género, y no nos conformamos con recordarlo solamente en determinados días especialmente solemnes: lo hacemos cuando contemplamos asesinatos y conductas aberrantes de malos tratos. Que se pida perdón por los abusos a menores, está bien; pero tal perdón no excluye, todo lo contrario, que se castigue en justicia a los agresores. Lo mismo digo de los maltratadores, de los responsables de la violencia de género.

    ¿En cuántas homilías o sermones se habla de la violencia de género como un delito y un pecado? ¿Acaso se sigue pensando –error de pensamiento evidente- que la sumisión de la mujer al varón conforma una característica del matrimonio? Aunque añadiría: de cualquier relación de pareja. Y siendo atrevido diría: ¿no es consciente la Iglesia Católica de que se “contempla” en sus estructuras a la mujer en un segundo escalón?

     Estamos en lo de siempre: pegar –o insultar o humillar o…-  es casi justificable; ¿asesinar? Tampoco debemos extrañarnos tanto.  Bastantes órganos judiciales –no escribo muchos para no pasarme cinco pueblos- pasan por alto la violencia psicológica como violencia de genero. Y vendrán “los puristas” a decir: es difícil de probar la violencia de género para una condena. Y les diré: ¿en su interior no admiten esa violencia como algo presente en el matrimonio o relación de pareja? Que no se extrañe nadie: son muchos siglos de pensamiento patriarcal-machista como para desterrarlo de nuestras conductas en unos pocos años.

      Señor párroco, clame por la recuperación de los valores perennes, pero incluya entre estos la igualdad y dignidad de la mujer. Señor párroco, sea consciente de que la corrupción, el fraude, la injusticia, etc…son delitos y para el catolicismo también pecados. ¡Plante cara a la violencia de género que es un delito flagrante, lacra de nuestra sociedad…y también pecado para Dios!

Perfil oficial de la Asociación No Más Violencia de Género "José Antonio Burriel", por la erradicación de la violencia contra las mujeres.