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No les reconocemos como hombres a los agresores en manada

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Asociación No Más Violencia de Género "José Antonio Burriel" manadas-02-850x491 No les reconocemos como hombres a los agresores en manada

Artículo por José-Antonio Burriel, presidente de NOmasVG.

Ya son varias las entradas sobre el fenómeno aberrante de las agresiones sexuales grupales. Sobre “las manadas”. Pero “las manadas” se están convirtiendo en… “estampidas de bisontes”. Para ser más exactos…”en estampida de trogloditas descerebrados”. Y más exactos: “estampida de descerebrados depredadores”. Y no es suficiente con reseñar sus conductas en los medios de comunicación. Eso sí, reseñar pero sin hacer de sus conductas inhumanas el foco de atención para las audiencias de programas televisivos. “Los descerebrados” suelen grabar en vídeo sus agresiones. Lo hacen para chantajear a las víctimas; lo hacen para “presumir” ante sus amigos también descerebrados; lo hacen para sentirse repetidas veces “auténticos machos alfas”, ejemplares de “hombres de verdad” ¡Además de descerebrados asquerosos y repugnantes!

Y empleo este lenguaje duro porque estoy “hasta más arriba de…” de que sean centro de programas y telediarios, de páginas y páginas de los medios de comunicación. Porque “estoy hasta más arriba de…” de que se hable de detenciones, de ingresos en los centros de menores o en prisión, de puesta en libertad, etc. No dudo que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad hacen lo que pueden. Y también soy consciente de la renuencia  a denunciar de las agredidas –vergüenza, estrés postraumático, temor a las represalias, etc.- ¡Si no se da un paso al frente, seguiremos asistiendo a la “estampida de los bisontes descerebrados”, seguiremos asistiendo al miedo de las mujeres a ir de fiesta, a volver a su hogar de noche, a pasear libremente por la calle! Y no me conformo con manifestaciones de protesta, con pancartas a los aires, con gritos de indignación… ¡hay que hacer algo  más!

Está bien eso de poner “puntos violeta” en las fiestas populares para facilitar la atención a víctimas o presuntas víctimas de agresiones sexuales.

  • Y las comisarías o puestos de la Guardia Civil abiertos a cualquier hora del  día para recibir las denuncias
  • Y los Juzgados de Guardia prestos a la intervención judicial sin demora
  • Y las medidas cautelares tomadas con urgencia. Las garantías procesales forman parte esencial de nuestro procedimiento judicial, de acuerdo ¡También las presuntas víctimas deben gozar de esas garantías procesales: protección de la identidad, órdenes de alejamiento, protección policial si es preciso!
  • Y un tema muy importante: atención a la víctima por unidades policiales especializadas; presencia de una psicóloga experta en violencia de género en el momento de la denuncia, asistencia jurídica inmediata.
  • Sin olvidar en la atención a las víctimas que denuncian:
    • Creer en su palabras (la jurisprudencia del Tribunal Supremo es clara y explícita)
    • Como lo es la intimidación ambiental,  elemento esencial para entender que no ha existido consentimiento, que la víctima ha visto coartada su libertad por la intimidación del  grupo y de las circunstancias de la agresión

Y, por supuesto, y con urgencia: la educación. Una educación que tenga en cuenta
• La hipersexualizacion presente en la sociedad y trasmitida por  medios de comunicación.

  • Hacer ver a los hombres, de modo especial a los más jóvenes, la presencia constante de “la cosificación de la mujer”
  • Educar a los jóvenes en el respeto a la libertad de todos, a la libertad de la mujer en sus acciones.
  • Educar en la inteligencia emocional y en la sexualidad.
  • Enseñar a los hombres jóvenes que se es verdaderamente hombre cuando se dominan los instintos, cuando se respeta la libertad

Por último, y reconociendo que es la educación lo que cambia la conducta y no la represión penal, no estaría de más que los agresores tuvieran presentes dos cosas:

  • Que la condena va a ser grave
  • Y que no esperen privilegios penitenciarios (salidas, tercer grado, libertad condicional) sin que el tratamiento penitenciario demuestre fehacientemente su eficacia, un peritaje que deben realizar especialistas.

¡Punto y pelota! Que clara y públicamente sepan los posibles agresores que “que no van a salir de rositas” de su conducta descerebrada.

Y sería importante, al menos sí lo pienso, que los hombres, jóvenes y adultos, saliéramos a la calle con nuestras pancartas: “no reconocemos como hombres a quienes actúan como bisontes desatados.”

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