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Violencia intrafamiliar y violencia de género: diferencias

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Asociación No Más Violencia de Género "José Antonio Burriel" 14387935203969-850x491 Violencia intrafamiliar y violencia de género: diferencias

Artículo por José-Antonio Burriel, presidente de NOmasVG.

Estamos asistiendo, mal que nos pese, a un bombardeo casi “generalizado” de ideas y acontecimientos que están confundiendo a los ciudadanos sobre la violencia machista, Vayamos al grano y saldrán las confusiones.

El Tribunal Constitucional avaló, es decir, declaró constitucional la Ley de violencia de género. Y lo hizo con un concepto claro y rotundo:  la diferenciación de la pena es razonable porque persigue incrementar la protección de la igualdad, integridad física, psíquica y moral de las mujeres en un ámbito, el de la pareja, en el que están insuficientemente protegidas, y porque esta legítima finalidad se consigue con la razonable constatación de una mayor gravedad de las conductas diferenciadas, tomando en cuenta su significado social objetivo, al considerar que la violencia de género es el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. La mayor sanción no se impone por razón del sexo del sujeto activo, sino porque la conducta tiene un mayor desvalor al constituir una manifestación específicamente lesiva de violencia y de desigualdad. Con otras palabras, se castiga más severamente la violencia del hombre sobre la mujer por el hecho de ser mujer, es decir, por considerar el hombre que es superior como persona a la mujer y, que por tanto, “puede demostrarlo como le venga en gana”.

Y ese castigo o pena superior se aplica a la violencia que se produce  en las relaciones afectivas entre hombre y mujer, relaciones afectivas presentes  en la convivencia actual o relaciones afectivas posteriores a la convivencia, pero que  siguen marcando la relación entre hombre y mujer.

Y algunos se empeñan en que se hable de violencia intrafamiliar y no de violencia de género. Estamos ante dos realidades distintas. Aunque la violencia de genero se pueda dar en la relación intrafamiliar, no cabe la confusión, la violencia intrafamiliar –hombre-mujer, mujer-hombre, padres-hijos, hijos-padres, abuelos… ¡se da entre iguales, se da entre quienes no se consideran  superiores al otro por razón del sexo, aunque la autoridad dentro de la familia o la edad sean distintas!

Y la educación y prevención de la violencia de genero necesita presupuesto económico –profesionales bien preparados, documentación necesaria, etc.- ¡Y no digamos nada la atención a las víctimas de violencia de genero – terapia, formación para el empleo, ayudas económicas para la atención de los hijos y el hogar, vivienda, etc.¡ Unas subvenciones o ayudas económicas que deben exigir los requisitos precisos para su eficacia; que deben ser controlados para que sean destinados realmente a las finalidades previstas, como todo  dinero publico!

También resulta evidente que toda víctima de violencia exige protección y ayuda para rehacer la vida. ¡Ninguna discriminación al respecto, pero siempre en consonancia con el daño infringido y las circunstancias de cada víctima!

Hablemos de las agresiones sexuales. Estamos asistiendo a un aumento creciente de  agresiones sexuales a las mujeres; los medios de comunicación se hacen eco de esas agresiones un día y otro. ¿Por qué ese aumento creciente? Señalemos la hipersexualizacion existente en la sociedad: anuncios televisivos donde la mujer es presentada como “un objeto sexual”; series televisivas donde el sexo ocupa lugar central; canciones machistas, y un largo etcétera. Consecuencia: si un hombre tiene apetito sexual… ¡ve a la mujer como objeto para conseguir el placer!

Pacto de Estado contra la Violencia Machista. ¡Aprobado y puesto en marcha poco a poco, quizás con demasiada lentitud para mi gusto. Jugar con la erradicación de la violencia machista, gravísimo problema que afecta a nuestra sociedad, como “moneda de cambio en el mercadeo de la política”, es de locos, de políticos que tan solos piensan en los votos y no en la sociedad   no estamos ante un tema político, sino ante un tema social y tema grave!

Y si hablamos del Pacto de Estado, hablemos de prevención. Y si hablamos de prevención… ¡hablemos de educación, la esencial prevención! De educación desde la niñez – la igualdad desde el principio-; en la difícil época de la adolescencia –sin criminalizar,  ofreciendo medios tecnológicos que ayuden a detectar las relaciones toxicas, que aconsejen, facilitemos a los adolescentes la consulta sin agobios, ni presiones-. Y si hablamos de educación, hablemos también de educar a los adultos. Es difícil “limpiar el cerebro del pensamiento patriarcal-machista”, pero no imposible. Eduquemos en pequeños pasos hacia adelante que son posibles, no centremos la atención en las lesiones o los asesinatos, hablemos de los chistes machistas, de los gestos  obscenos, de los gritos, etc. ¡Eso se puede exigir  a todos sin excepción! Todas las personas sin excepción somos iguales; todas iguales sin discriminar por etnia, color, creencia religiosa, sexo, inclinación sexual, etc.

Y, si hablamos de prevención, hablemos también actuación firme de la Justicia; es decir, de la sanción justa y conforme a las normas de los agresores. Si las mujeres agredidas contemplan que los agresores están en la calle a los pocos días o semanas o meses… ¿no van a tener miedo de volver a ser agredidas?

En fin, el sentido común debe imperar, como lo debe hacer la realidad del pensamiento patriarcal-machista que campa a sus anchas en nuestra sociedad. ¡Volverse “locos” no hace otra cosa que ensuciar a la  sociedad, enturbiar la dignidad, libertad e igualdad de todas las personas!

PD. Y tres definiciones que deben ser tenidas en cuenta

1. Según Naciones Unidas, la violencia doméstica es la “violencia ejercida en el terreno de la convivencia familiar o asimilada, por parte de uno de los miembros contra otro que se produce en el seno de la familia

2. Según Naciones Unidas, la violencia de genero es “la violencia basada en el género que tiene como resultado un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la vida privada”.

3. La ley contra la violencia de género de 2004 de España  concreta esa violencia en “toda violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia”

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